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Entre opciones presidenciales


Lo repito cuantas veces sea prudente, y así lo hice a un amigo que me preguntó quién es la mejor opción para presidente del país. Mi respuesta es una: ¡Ninguno! Absolutamente ninguno de los cuatro candidatos responde a los intereses de esta nación. Mi respuesta sorprendió a mi interlocutor, generándole más interrogantes, a las cuales respondí como mi conciencia manda. Procederé a hacer un breve resumen de las conclusiones logradas.
José Miguel Alemán: Es un mal candidato, la demagogia domina sus discursos. Fue parte del Gabinete de Moscoso y nunca fue precursor de ninguna medida que coadyuvara a solucionar los problemas que ahora promete que va a resolver de llegar a presidente. Así mismo, nunca ha contribuido a aclarar ninguno de los escándalos del gobierno que defiende a capa y espada. Como Ministro de Relaciones Exteriores, los vicios que han caracterizado a este sector del gobierno no fueron contrarrestados en ninguna medida; en cambio, el nepotismo y el amiguismo dominó la selección de cónsules y embajadores, así como la continuidad de las irregularidades que siempre se han denunciado y que no se intentaron corregir.
Comprometido con el país no está, es mentira. Ninguna persona se compromete con la nación de la noche a la mañana, luego de haber secundado irregularidades administrativas de un gobierno altamente divorciado de la realidad nacional.
Alemán es más de Moscoso, representa el atrevernos a seguir hundidos en un mar de engaños. Ricardo Martinelli: Ha demostrado siempre ser un hombre orgulloso; por eso, a pesar de saber que no tiene oportunidad, insiste en desperdiciar grandes sumas de dinero en una campaña innecesaria. Su verdadero objetivo es ubicar la mayor cantidad de legisladores posibles, a fin de ser el partido que ponga la balanza entre los bandos que surjan antes del 1 de septiembre de 2004; es decir, su intención es continuar con el clientelismo que ha caracterizado su política desde que estuvo en el gobierno de Pérez Balladares. Dice que no necesita del gobierno, pero su partido nunca ha rechazado "el financiamiento electoral"; dice que enfrentará la corrupción, pero no se ha atrevido con todo su poder económico a denunciar las irregularidades que él vio en el gobierno de Moscoso; dice estar en contra de las "botellas", pero durante su gestión en la oficina del Ministro para Asuntos del Canal, elevó innecesariamente la planilla de ésta, ya que tenía que colocar a su gente; dice que es un político diferente que de buenas a primeras a decidido "caminar con los zapatos del pueblo", expresión muy demagógica.
Guillermo Endara: Su mejor carta de presentación es que ya fue presidente de la República y prácticamente sabemos lo que podemos esperar en aspectos administrativos; sin embargo, hace alardes de haber levantado el país de la ruina, mas no puede listar las medidas económicas que supuestamente impulsó. Sencillo, no existen; ese renacer económico se le debe, en gran medida, al sector privado y a un plan de austeridad. Pare de contar, ninguna gran decisión económica se tomó en su gobierno, el único intento fue el fracasado Plan Ford. Tuvo la oportunidad de cambiar este país para siempre, de reconstruirlo con bases democráticas y sociales sólidas, de acabar con todos los vicios de la dictadura desde su raíz; sin embargo, no lo hizo y nunca ha explicado porqué. Algunos escándalos de su administración, como los desaparecidos fondos para los damnificados del terremoto de Bocas del Toro, siguen en el aire.
Le teme a la verdad, para él sacar a relucir la historia vivida entre 1990 y 1994 es hacer campaña sucia. Promueve una Constituyente falaz, lo que es peligroso. Se ha aliado a figuras que antes lo criticaron y desprestigiaron. Los postula un partido político que se ha caracterizado por el clientelismo y eso dificulta el cumplimiento de algunas promesas que hace.
Martín Torrijos: Ha logrado consolidarse como líder del PRD, apartando a la cúpula que reorganizó al partido para lograr el triunfo en 1994. Ha impulsado una oposición débil y sigue rodeado de figuras de dudosa trayectoria, lo que pone en duda su campaña de gente joven y nueva. A pesar de que promueve una campaña de avanzada y diferente, su discurso no deja de ser confuso, pues promete, como en 1999, un país nuevo; pero no explica cómo pretende lograrlo -parece no estar muy claro en el significado de la frase "Patria Nueva"-. Fue parte del gobierno 1994-1999, por ende, conoce mucho de cómo se manejó la administración pública de ese período tan criticado y del cual, desde 1999, ha intentado divorciarse.
Dice ser un político diferente, pero en sus discursos dedica más al ataque innecesario al actual gobierno, hablando menos del nuevo país que promete. Mencionó que no tenía nada definido en su nómina cuando Samuel Lewis Navarro renunció de Solidaridad, pareciendo ignorar que con esta clase de mentiras se empiezan a tejer las cosas que él critica.

101 años de Panamá América

 
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