EPASA y el webcentrismo
Desde hace algún tiempo, he querido referirme a las ediciones de los diarios Crítica Libre y El Panamá América en la red, pues el esfuerzo que han desarrollado para tener una destacada presencia se observa en los resultados obtenidos. Tanto el Siglo como La Prensa y El Universal, también tienen su presencia en la red, pero definitivamente no en la dimensión de EPASA.
La página principal de EPASA se consigue en la siguiente dirección http://www.epasa.com y en ella el visitante encuentra un mundo de información. Entre las secciones más interesantes está la sección de opinión donde cada cual puede emitir su opinión sobre diferentes tópicos; la sección de encuestas; un buscador de noticias muy útil para trabajos de investigaciones, así como la sección de archivo en donde podemos encontrar todos las ediciones electrónicas de los diarios Crítica Libre como El Panamá América desde 1995 a la fecha; un sistema de subscripción que le permite al visitante recibir en su email, diariamente, la edición electrónica de ambos diarios desde horas de la madrugada; el horóscopo; el clima; la lotería y registro de los números premiados en sorteos pasados; guía médica; una sección infantil; recetas culinarias panameñas; etc. En fin, un sinnúmero de suplementos y secciones, para todos los gustos. Los responsables de la eficiente edición de los diarios electrónicos de EPASA son la Sra. Julieta Romero y el Sr. Raúl Pérez y hemos de decir que lo hacen muy bien. La presencia de EPASA en el webcentrismo es, pues, evidente.
El webcentrismo es la filosofía que resume lo que será el desarrollo del ciberespacio el próximo milenio. Se estima que en el 2010 habrá 500 millones de navegantes en la red, que será el escenario para la rutina diaria de cualquier consumidor común del siglo XXI. El webcentrismo se transformará en la mayor fuente de beneficios económicos para los países, las empresas y las personas. La revolución tecnológica ha ido caminando paso a paso hacia el desarrollo del internet, logrando avances notables que en los primeros años de la próxima década serán asombrosos. Sólo en el 2003, se estima que el 46 % de los puestos de trabajo en EE. UU. estará vinculado a la red y en América Latina 34 millones de cibernautas rastrearán el espacio virtual, en relación a los apenas 800 mil usuarios que había en 1995. El comercio electrónico también mostrará importantes incrementos. En 1997, a través de internet, se comercializaban US$ 97,000 millones y para el 2002, se espera que por la red se vendan US$ 426,000 millones de dólares.
Con estos antecedentes, sumado a que sólo en Latinoamérica las conexiones se incrementan a un ritmo de 400 % anual, no es difícil adivinar hacia donde apunta el mercado tecnológico: buscar la conexión permanente, en todo lugar y el mayor número posible de consumidores. La disminución de los costos de los ordenadores y la necesidad de contar con una acceso a internet, ha elevado la importancia de los consumidores individuales por sobre las empresas que, en general, ya se han equipado del hardware suficiente. Se calcula que para el año 2003 habrá 600 millones de computadores en el mundo, la mayoría de ellos en los hogares. Se cree, pues, que en la era del webcentrismo, la tecnología será una compañera inseparable del hombre.
Además la tecnología no se ha detenido. IBM, por ejemplo, acaba de terminar la investigación de un chip que permitirá reemplazar el material de construcciones de muchas piezas y hacer los aparatos más pequeños y livianos. Además, pronto las conexiones inalámbricas -vía satélite especialmente- estarán lo suficientemente desarrolladas y expandidas como para permitir la implementación de nuevos productos y servicios.
Otro elemento importante para la globalización del webcentrismo es la reducción de costos de los hardware y sistemas. Hoy, la curva de renovación tecnológica pasó de un intervalo de seis meses a 90 días, para llegar hoy apenas a 30 días. Lo que ha llevado a que un computador de última generación se transforme en una reliquia en 24 meses. Si a ésto se le suma el crecimiento del sector, es fácil deducir el potencial del negocio y el nivel de competencia que hay -y habrá- por el consumidor final.
Un buen mecanismo para entender el webcentrismo es el cambio de costumbres que el desarrollo del internet ha provocado en la población. Lo más cercano a lo sorprendente está ocurriendo en EE. UU. , donde el culto a la televisión está siendo socavado por la red. Así mismo como usted lo ha leído, apreciado lector. En una encuesta realizada recientemente, un 25 % de los estadounidenses aseguró que pasaba todas las tardes navegando y que ya, prácticamente, no veía televisión.
La página principal de EPASA se consigue en la siguiente dirección http://www.epasa.com y en ella el visitante encuentra un mundo de información. Entre las secciones más interesantes está la sección de opinión donde cada cual puede emitir su opinión sobre diferentes tópicos; la sección de encuestas; un buscador de noticias muy útil para trabajos de investigaciones, así como la sección de archivo en donde podemos encontrar todos las ediciones electrónicas de los diarios Crítica Libre como El Panamá América desde 1995 a la fecha; un sistema de subscripción que le permite al visitante recibir en su email, diariamente, la edición electrónica de ambos diarios desde horas de la madrugada; el horóscopo; el clima; la lotería y registro de los números premiados en sorteos pasados; guía médica; una sección infantil; recetas culinarias panameñas; etc. En fin, un sinnúmero de suplementos y secciones, para todos los gustos. Los responsables de la eficiente edición de los diarios electrónicos de EPASA son la Sra. Julieta Romero y el Sr. Raúl Pérez y hemos de decir que lo hacen muy bien. La presencia de EPASA en el webcentrismo es, pues, evidente.
El webcentrismo es la filosofía que resume lo que será el desarrollo del ciberespacio el próximo milenio. Se estima que en el 2010 habrá 500 millones de navegantes en la red, que será el escenario para la rutina diaria de cualquier consumidor común del siglo XXI. El webcentrismo se transformará en la mayor fuente de beneficios económicos para los países, las empresas y las personas. La revolución tecnológica ha ido caminando paso a paso hacia el desarrollo del internet, logrando avances notables que en los primeros años de la próxima década serán asombrosos. Sólo en el 2003, se estima que el 46 % de los puestos de trabajo en EE. UU. estará vinculado a la red y en América Latina 34 millones de cibernautas rastrearán el espacio virtual, en relación a los apenas 800 mil usuarios que había en 1995. El comercio electrónico también mostrará importantes incrementos. En 1997, a través de internet, se comercializaban US$ 97,000 millones y para el 2002, se espera que por la red se vendan US$ 426,000 millones de dólares.
Con estos antecedentes, sumado a que sólo en Latinoamérica las conexiones se incrementan a un ritmo de 400 % anual, no es difícil adivinar hacia donde apunta el mercado tecnológico: buscar la conexión permanente, en todo lugar y el mayor número posible de consumidores. La disminución de los costos de los ordenadores y la necesidad de contar con una acceso a internet, ha elevado la importancia de los consumidores individuales por sobre las empresas que, en general, ya se han equipado del hardware suficiente. Se calcula que para el año 2003 habrá 600 millones de computadores en el mundo, la mayoría de ellos en los hogares. Se cree, pues, que en la era del webcentrismo, la tecnología será una compañera inseparable del hombre.
Además la tecnología no se ha detenido. IBM, por ejemplo, acaba de terminar la investigación de un chip que permitirá reemplazar el material de construcciones de muchas piezas y hacer los aparatos más pequeños y livianos. Además, pronto las conexiones inalámbricas -vía satélite especialmente- estarán lo suficientemente desarrolladas y expandidas como para permitir la implementación de nuevos productos y servicios.
Otro elemento importante para la globalización del webcentrismo es la reducción de costos de los hardware y sistemas. Hoy, la curva de renovación tecnológica pasó de un intervalo de seis meses a 90 días, para llegar hoy apenas a 30 días. Lo que ha llevado a que un computador de última generación se transforme en una reliquia en 24 meses. Si a ésto se le suma el crecimiento del sector, es fácil deducir el potencial del negocio y el nivel de competencia que hay -y habrá- por el consumidor final.
Un buen mecanismo para entender el webcentrismo es el cambio de costumbres que el desarrollo del internet ha provocado en la población. Lo más cercano a lo sorprendente está ocurriendo en EE. UU. , donde el culto a la televisión está siendo socavado por la red. Así mismo como usted lo ha leído, apreciado lector. En una encuesta realizada recientemente, un 25 % de los estadounidenses aseguró que pasaba todas las tardes navegando y que ya, prácticamente, no veía televisión.