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"Epicureísmo inmoral" o universidad integral


Con el advenimiento de la globalización y el neoliberalismo, donde todo gira entorno al factor dinero como sinónimo de éxito profesional y nada más, y las universidades desarrollan carreras "rápidas" para los futuros egresados, me preguntaba si igual panorama se daba en la época de mis padres, en el predominió del Estado de bienestar social; es decir, cuando el Estado aseguraba la protección social, entendida ésta como los derechos a la sanidad, vivienda, educación y las pensiones de jubilación a los ciudadanos.
La respuesta la encontré en una charla dictada el 30 de agosto de 1960 en la Biblioteca Octavio Méndez Pereira de la Escuela Profesional, por el filósofo de la Universidad de Panamá, Isaías García, fallecido ocho años después. Para mi sorpresa, el profesor denunció en ella que ciertos sectores del país condenaban "toda cultura que aspire a fines que vayan más allá del dinero y del éxito".
Acuñó el término de "epicureísmo inmoral" para referirse cómo "tales sectores" definían "cualquier tendencia cultural que se aparte" de los fines del dinero y éxito. Al igual que ahora, esta inversión de los conceptos morales solicita "una cultura rápida, para poder ser pronto un buen ganador de dinero y, al mismo tiempo, una cultura básica para ser un ganador de mucho dinero".
Precisamente, casi 50 años después es el debate en que se encuentra el proyecto de transformación académica curricular de la Universidad de Panamá: si los universitarios quieren una institución integral o una entidad profesionalizante, que eduque "rápidamente" a sus estudiantes.
"Al hombre no se le debía exigir más cultura que la necesaria para este fin, idea que lleva implícito este principio: el hombre aspira necesariamente a la felicidad terrena: para esto es necesaria la cultura, pero nada más que para esto", afirmaba en aquel entonces el docente García.
En ese sentido, y siguiendo esa línea de pensamiento, no tendría validez alguna aprobar en la reforma académica un núcleo común de cultura general en todas las carreras (Español, Matemáticas, Historia de Panamá, Geografía de Panamá, Informática, Inglés y Educación Ambiental), como tratan de hacer las comisiones curriculares que trabajan arduamente para mejorar la calidad, pertinencia, relevancia y equidad de la oferta académica.
Sin embargo, como dice Abril Chang de Méndez, de la Secretaría Técnica Ejecutiva del proyecto, se trata de un "proceso sostenido e integral, que debe contribuir a mantener y desarrollar el liderazgo académico de la Universidad de Panamá como entidad rectora de la educación superior en el país".
Hay que recobrar la "auténtica filosofía de la educación", que debe ser rescatada de lo que el Dr. Octavio Méndez Pereira denominaba la "pedagomanía: la letra que mata el espíritu, la fórmula que mata la originalidad, el cartabón que mata la inspiración, el estiramiento que mata la flexibilidad..".
El filósofo García proponía en aquella época que la educación debía tener un sentido cósmico, que permitiera al panameño colocarse "en aquel estado de curiosidad filosófica que es la única base de una profunda y elevada cultura"; y social, "en virtud de la cual la escuela debía enfrentarse a la problemática socioeconómica, como instrumento poderoso de transformación".
Siempre ha sido lo mismo: al igual que ayer, hoy la Universidad de Panamá lucha por la "integración del hombre a la cultura y renovación social y económica", sin dejar a un lado los poderosos avances que ofrece a la educación la tecnología y la comunicación del siglo XXI.


Por su parte, Balbina Herrera, quien también fungió como alcaldesa del distrito de 1984 a 1989, manifestó que San Miguelito se dividió en cuatro corregimientos adicionales, pero sólo para una mejor administración.
Indicó que San Miguelito, por ser un distrito que se separa de la capital, no tiene grandes industrias y comercios que logren impuestos importantes para subsidiar la cantidad de población.
"El municipio es un distrito que tiene más de 350 mil habitantes y tiene mayor densidad por kilómetros cuadrados que la misma ciudad de Panamá. No hay muchas fábricas, industrias y comercios de donde sacar impuestos", acotó.
Recordó que en su periodo el presupuesto era B/.1.5 millones (200 mil habitantes) y se tenían deficultades, por lo que tuvieron que hacer un reajuste en los gastos administrativos para atender a las comunidades.
Sostuvo que siempre han existido los subsidios, pues no cuentan con la estructura económica suficiente para sostener el distrito.
Pese a las dificultades financieras, para el 2007 hay varios proyectos en agenda.
Por ejemplo, la construcción del puente vehicular a la salida de San Isidro, el puente peatonal de Las 500 y el del Hospital San Miguel Arcángel que debe empezarse en febrero.
130 mil 270 personas en San Miguelito cuentan con un empleo, pero de ellos apenas 70 mil puede decir que tiene un trabajo fijo, según estadísticas de la Contraloría General de la República.
El 30 de julio es la fecha de fundación del distrito de San Miguelito. Este año cumplió 36 años.

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