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"Eppur si muove"


LA IMAGEN que internacionalmente se tiene de la Organización de Estados Americanos (OEA), es la de una entidad inmóvil, carente de actividad y casi paralizada a la espera de la próxima elección de su Secretario General.
Una de las tareas que el organismo multilateral desarrolla, corresponde a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, mejor conocida por sus siglas CIDH. Esta se encarga de velar por el cumplimiento de las normas relativas al deber de los Estados de proteger y respetar los derechos de los ciudadanos y ciudadanas; y luego de reuniones entre representantes de los gobiernos y los reclamantes, la CIDH formula recomendaciones o envía el tema a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede en Costa Rica, para la decisión pertinente.
En la OEA se activan febrilmente distintas comisiones y grupos de trabajo. Hay una Comisión de Gestión de Cumbres, siendo la próxima en Argentina, y una Comisión de Desarrollo Integral que evalúa el plan de acción de la Comisión Interamericana de Desarrollo Social que presentará el Programa Interamericano de Combate a la Pobreza y la Discriminación. Además, la CEPCIDI hace un seguimiento de los programas desarrollados por la Oficina de Comercio y Competitividad de la OEA, bien sea en apoyo a las negociaciones de los tratados de libre comercio, o en programas de turismo interesantes, como el mercadeo de la hostelería de Panamá.
Hay un programa de becas que está en pleno funcionamiento y la Misión de Panamá ante la OEA procura que los panameños participen y se conviertan en becarios.
El Consejo Permanente se ocupa, entre otras actividades, del seguimiento de la Misión que visitó Haití y coopera en la preparación de las próximas elecciones que próximamente se realizarán en la isla caribeña. El Consejo Permanente lleva a cabo el seguimiento a la Misión de la OEA en Colombia sobre la desmovilización de los paramilitares y prepara un Foro sobre Comercio y sesiones especiales relativas a Partidos Políticos, Subordinación Constitucional y Evaluación de las actividades de la OEA en materia de democracia y la Libertad de Expresión.
Por otra parte, desarrollan sus labores la Comisión Interamericana de Combate al Abuso de Drogas y la de Combate al Terrorismo que sesionó hace pocos días en Trinidad y Tobago. La OEA prepara también una Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas y en los últimos seis meses se han celebrado múltiples reuniones, dos de éstas con representaciones indígenas de América. La Comisión de Asuntos Jurídicos y Políticos es una de las más activas, ya que en el año 2003 presentó 23 proyectos y ahora realiza la preparación de la VII Conferencia Especializada en el Desarrollo del Derecho Internacional. Hay un Grupo de Trabajo sobre los Migrantes para que sean protegidos sus derechos y una Comisión de Seguridad Hemisférica que, entre otras cosas, estudia la delincuencia internacional organizada y las acciones contra las minas antipersonal. Otras comisiones trabajan en distintos sectores, en la lucha contra el terrorismo, la trata de personas y la violencia contra la mujer, temas impulsados por la Comisión Interamericana de Mujeres. La OEA ha organizado un mecanismo técnico-político para el cumplimiento de la convención latinoamericana contra la corrupción.
En el aspecto cultural, recientemente se creó la Cátedra de las Américas, en la que ya han participado el ex presidente de EU, Jimmy Carter , y el presidente del BID, Enrique Iglesias, y a la cual acudirán personalidades del mundo de la política, la cultura y la economía. La audiencia de estas charlas seguidas de coloquio, se calcula en 40 millones de espectadores, gracias a la difusión por satélite de las intervenciones.
Nadie duda que una vez sea elegido el próximo Secretario General, la entidad multinacional adquirirá nuevos bríos; pero mientras tanto, de conformidad con la famosa expresión de Galileo, la OEA sí se mueve.
Pensemos en otro escenario donde la generación del sur sólo pasa por Panamá hacia Centroamérica en busca de mejores precios para su venta. Panamá (ETESA) gana en peaje en el tramo ciudad de Panamá-Tole, que unirá al sistema centroamericano con la línea colombo-panameña; y el país, al no requerir transportar 300 megawatts desde el occidente hasta ciudad Panamá, se evitará pérdidas técnicas en el orden de 30 megawatts, beneficio que las reglas del mercado automáticamente traspasa al usuario final.
Sería como si se construyera un generador con esa capacidad sin que nos cueste. La inversión promedio para la generación de un megawatt es de millón y medio de balboas.
El escenario más conveniente es que la línea colombo-panameña sea propiedad de una empresa como lo es la empresa propietaria de la línea centroamericana en construcción, donde una serie de agentes interesados en que la infraestructura eléctrica produzca beneficios equitativos a los pueblos de la región sean sus accionistas por partes iguales. En el proyecto centroamericano, la empresa propietaria de la línea (EPR) se formó según las leyes de sociedades anónimas de Panamá (como ETESA) y seis accionistas representan sendos países más las multinacionales ENDESA de España e ISA de Colombia.
La empresa propietaria de la interconexión eléctrica colombo-panameña pudiese incorporar a accionistas que, con retornos modestos a la inversión, sean atraídos al proyecto para concretar su ejecución, ya que la transmisión eléctrica posibilita nuevos negocios.
(*)Ex Gerente General de ETESA.

101 años de Panamá América

 
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