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Equidad, Justicia Social y Democracia


SI EL GOBIERNO del presidente Martín Torrijos Espino está empeñado en que el pueblo panameño crea en sus proclamas y en su decisión de hacer de Panamá una "Patria Nueva", es necesario que dedique todo su esfuerzo a eliminar los exorbitantes salarios que devengan los magistrados, ministros, director de instituciones autónomas, diputados y otros, al igual que los privilegios, exoneraciones y prebendas que han dado lugar a que dentro de la Administración Pública, exista una "Casta Privilegiada" que es un obstáculo para que la equidad, la justicia y la democracia se hagan sentir a lo largo y ancho del territorio nacional.
Y es que no puede haber austeridad y racionalización del gasto público cuando un alto porcentaje del presupuesto nacional se dispone al pago de salarios tan elevados, mientras las grandes mayorías sufren la presencia de problemas sociales que impiden su avance hacia el progreso.
La actual situación que vive el país es preocupante y es propicia para que el gobierno tome las medidas pertinentes, a fin de que los recursos del Estado, sean mejor distribuidos a todos los rincones de la nación para atender el clamor de miles de centenares de panameños de las zonas interioranas que demandan mejor salud, educación, empleo, vías de comunicación, desarrollo del sector agropecuario, etc.
Día tras día observamos cómo desde distintos lugares de la geografía nacional, llega la queja de un "abandono injustificado" que convierte en parias a miles de hombres, mujeres y niños que, como panameños, tienen derecho a que el progreso llegue hasta ellos, a través de obras de aliento que contribuyan a una mejor vida.
La democracia no puede ser sorda a los problemas de las grandes mayorías y de allí que los presupuestos de la nación, tomen muy en cuenta la realidad rural e indígenas con programas planificados, lejos de intereses políticos y personales.
Mientras no existan en el país políticas económicas que atiendan los problemas de la nación como un todo y se programen planes de gobierno a largo plazo y para su desarrollo integral, la democracia estará fallando y la equidad y la justicia social será una mentira amarga.
Tendremos "Patria Nueva" en la medida en que el actual régimen, bajo el liderazgo del presidente Martín Torrijos Espino, decida de una vez por todas, erradicar los altos salarios y exoneraciones que una nueva casta recibe, sin justificación alguna y que constituyen para el pueblo panameño, una de las más grandes injusticias sociales; tendremos una "Patria Nueva" en la medida en que la presente administración gubernamental, se proponga aprovechar, adecuadamente, los recursos del Estado, para ponerlos al servicio de las comunidades del país; tendremos una "Patria Nueva" en la medida en que el gobierno de Martín Torrijos Espino enfrente la crisis energética que vive la nación y ponga en juego todos sus esfuerzos e inteligencia, para que surjan soluciones de largo alcance, que traigan mejores días para un pueblo tan golpeado por la extrema pobreza y en fin, la "Patria Nueva" que anhelamos todos los panameños es el Panamá sin "Castas Privilegiadas", con presupuestos para todos los rincones de la nación, con una administración de justicia eficiente, ágil y efectiva, con funcionarios que conscientes de su compromiso con el país, trabajen con honestidad, eficiencia y responsabilidad para que su tarea resulte constructiva y capaz de forjar un mejor futuro para la República.
Hay todavía esperanza de una "Patria Nueva" si todos los panameños como un solo hombre, damos paso a la equidad, a la justicia social y a la democracia.

101 años de Panamá América

 
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