Equilibrio de poderes alternativa para el progreso
El 1 de septiembre pasó como el momento en que la alianza gobernante perdió la Asamblea Legislativa; se concretizó la Alianza PRD y PDC; el nuevo Presidente de la Asamblea ofrece trabajar en conjunto con el Ejecutivo; y una presidenta que se lamenta que la economía está desacelerada y que todos los problemas nacionales se deben a la mala administración anterior. Esa fue la tónica de la inauguración de la Asamblea Legislativa.
Una vez instalada la Asamblea, comenzó la guerra de ideas de anteproyectos de ley y de amenazas contra los legisladores y el propio "rgano Legislativo. Por un lado, un legislador de gobierno plantea la eliminación de las partidas circuitales, el Presidente de la Asamblea dice que sería apropiado eliminar estas partidas y las discrecionales de la Presidencia, el "rgano Ejecutivo dice que tiene la llave de la Asamblea y que restringirá sus fondos y vetará las leyes que no tengan la aprobación de su alianza de gobierno. En fin, un verdadero sainete, la comunidad está expectante ante la nueva realidad, una guerra de palabras. Lamentablemente ninguna de las alianzas, tiene una propuesta concreta para reactivar la economía.
Mientras toda la semana ha sido el lamento de las comisiones de la Asamblea, por un lado la alianza de gobierno dice que no quiere participar y por otra dice que desea dominar una porción importante de las comisiones. En el otro bando, todavía siguen los resquemores sobre el nombramiento por servicios profesionales y la definición de algunas presidencias de las comisiones de la Asamblea. En términos generales, la Asamblea a pesar de todos los esfuerzos no ha podido iniciar.
Todo parece indicar que el hecho de tener dos alianzas gobernando por separado el Ejecutivo y la Asamblea, hace imposible que ambas piensen y actúen en forma madura y constructiva por la nación. Aunque debo aceptar que la alianza META desde el primer día, ha intentado definir acciones para buscar consensos. En verdad, ya suena vergonzoso y hasta pedante las acciones de la alianza gobernante. Esto no es un problema de partidos o de intereses, es un problema de Estado, de asumir el papel que le confirió el electorado, gobernar y buscar las cosas más productivas para el país.
Hasta ahora la experiencia del 1 de septiembre, es que el gobierno no desea la concertación, porque no está en sus planes y no tienen proyectos que consensuar. Tenemos que pasar del desaliento a la dinámica de construir consensos para mejorar. Digo esto, porque el pesimismo de los discursos de los gobernantes conlleva más agua debajo del puente y por ende, a limitar el proceso de crecimiento económico. La sociedad quiere ver oportunidades, desea encontrar confianza y certeza para impulsar las inversiones. Por lo tanto, Señora Presidenta, deje el pasado en lo que es el pasado. Usted no puede seguir echándole la culpa de todo al gobierno anterior. Tenemos una desaceleración y debemos enfrentarla, con voluntad, iniciativas y creatividad. Los manzanillos de la discordia no están produciendo, vuelva y vea que en la Asamblea Legislativa y la nación entera quiere ver cosas constructivas.
En la Asamblea, a los legisladores de la alianza de gobierno, no es producir anteproyectos por producir, todo lo contrario, es conocer y evaluar las circunstancias políticas, sociales y económicas. Toda ley requiere una viabilidad. La famosa propuesta de las partidas circuitales, aunque fuera razonable eliminarla, está fuera de toda perspectiva, pues los legisladores hoy, con tantas necesidades, no tienen ninguna capacidad de respuesta y requieren entonces de otras alternativas que no existen. Es decir, esta es una ley que los más perjudicados a larga son los legisladores de la alianza de gobierno, debido a que los de oposición gritarán que ellos no tienen fondo.
La conclusión de estas primeras semanas de septiembre, es sin duda que los discursos y las presentaciones de la alianza de gobierno, no indican una definición estratégica para emprender cambios económicos que ayuden a la población; que la alianza META tiene la disposición de ayudar; y que la sociedad está esperando resultados. Hay todavía una oportunidad de cambiar el rumbo del nación y promover acciones positivas desde los tres poderes del Estado. Es preciso que dejemos las querellas, los insultos y las incongruencias y aprovechemos la ventaja del equilibrio entre los poderes Ejecutivo y Legislativo.
Una vez instalada la Asamblea, comenzó la guerra de ideas de anteproyectos de ley y de amenazas contra los legisladores y el propio "rgano Legislativo. Por un lado, un legislador de gobierno plantea la eliminación de las partidas circuitales, el Presidente de la Asamblea dice que sería apropiado eliminar estas partidas y las discrecionales de la Presidencia, el "rgano Ejecutivo dice que tiene la llave de la Asamblea y que restringirá sus fondos y vetará las leyes que no tengan la aprobación de su alianza de gobierno. En fin, un verdadero sainete, la comunidad está expectante ante la nueva realidad, una guerra de palabras. Lamentablemente ninguna de las alianzas, tiene una propuesta concreta para reactivar la economía.
Mientras toda la semana ha sido el lamento de las comisiones de la Asamblea, por un lado la alianza de gobierno dice que no quiere participar y por otra dice que desea dominar una porción importante de las comisiones. En el otro bando, todavía siguen los resquemores sobre el nombramiento por servicios profesionales y la definición de algunas presidencias de las comisiones de la Asamblea. En términos generales, la Asamblea a pesar de todos los esfuerzos no ha podido iniciar.
Todo parece indicar que el hecho de tener dos alianzas gobernando por separado el Ejecutivo y la Asamblea, hace imposible que ambas piensen y actúen en forma madura y constructiva por la nación. Aunque debo aceptar que la alianza META desde el primer día, ha intentado definir acciones para buscar consensos. En verdad, ya suena vergonzoso y hasta pedante las acciones de la alianza gobernante. Esto no es un problema de partidos o de intereses, es un problema de Estado, de asumir el papel que le confirió el electorado, gobernar y buscar las cosas más productivas para el país.
Hasta ahora la experiencia del 1 de septiembre, es que el gobierno no desea la concertación, porque no está en sus planes y no tienen proyectos que consensuar. Tenemos que pasar del desaliento a la dinámica de construir consensos para mejorar. Digo esto, porque el pesimismo de los discursos de los gobernantes conlleva más agua debajo del puente y por ende, a limitar el proceso de crecimiento económico. La sociedad quiere ver oportunidades, desea encontrar confianza y certeza para impulsar las inversiones. Por lo tanto, Señora Presidenta, deje el pasado en lo que es el pasado. Usted no puede seguir echándole la culpa de todo al gobierno anterior. Tenemos una desaceleración y debemos enfrentarla, con voluntad, iniciativas y creatividad. Los manzanillos de la discordia no están produciendo, vuelva y vea que en la Asamblea Legislativa y la nación entera quiere ver cosas constructivas.
En la Asamblea, a los legisladores de la alianza de gobierno, no es producir anteproyectos por producir, todo lo contrario, es conocer y evaluar las circunstancias políticas, sociales y económicas. Toda ley requiere una viabilidad. La famosa propuesta de las partidas circuitales, aunque fuera razonable eliminarla, está fuera de toda perspectiva, pues los legisladores hoy, con tantas necesidades, no tienen ninguna capacidad de respuesta y requieren entonces de otras alternativas que no existen. Es decir, esta es una ley que los más perjudicados a larga son los legisladores de la alianza de gobierno, debido a que los de oposición gritarán que ellos no tienen fondo.
La conclusión de estas primeras semanas de septiembre, es sin duda que los discursos y las presentaciones de la alianza de gobierno, no indican una definición estratégica para emprender cambios económicos que ayuden a la población; que la alianza META tiene la disposición de ayudar; y que la sociedad está esperando resultados. Hay todavía una oportunidad de cambiar el rumbo del nación y promover acciones positivas desde los tres poderes del Estado. Es preciso que dejemos las querellas, los insultos y las incongruencias y aprovechemos la ventaja del equilibrio entre los poderes Ejecutivo y Legislativo.