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¿Erradicar la riqueza extrema?


En extraño mensaje aparecido en la última edición de su órgano mensual "La Carta", la Pastoral Católica Cáritas, publicó un comunicado instando a la "erradicación de la extrema riqueza" en vez del tradicional llamado a combatir la extrema pobreza porque, según argumenta, la última no es causa, sino efecto de la primera.
"La Carta" de Cáritas arremete especialmente contra la riqueza acaparada en pocos menos, pintándola como el enemigo a combatir. "El pecado social está en los ricos que siguen acumulando casa sobre casa y tierra sobre tierra, y no en los empobrecidos carentes de empleos, tierras, casas y salarios justos", dice el documento.
Como alternativa de solución, Cáritas propone "construir nuevas y renovadas estructuras, que faciliten la justa distribución, que acaben con la anticristiana acumulación"; más concretamente, apoyar y subsidiar a las pequeñas y medianas empresas, que absorben la mayor parte de la mano de obra panameña y que no podrían pagar los B/.500 mensuales a que aspiran los grupos sindicales; e implementar una auténtica reforma tributaria que obligue a los que más ganan, a compartir los bienes y riquezas que producen con los trabajadores y los pobres.
Durante Semana Santa, comentamos en esta columna otra publicación sobre el mismo tema, pero en esa ocasión emanada del semanario oficial de la Iglesia, "Panorama Católico", en la que se instaba a los capitalistas y clase pudiente panameña a invertir más, para dar más oportunidades de empleo y superación a los pobres, lo cual nos pareció positivo en el sentido de que, en vez de atacar la riqueza, se le enunciaba como factor de solución e instrumento para combatir los males sociales.
Es obvio que a primera vista pareciera existir una discrepancia entre ambos órganos, "La Carta" y "Panorama Católico", desde el momento que, frente a un mismo fenómeno -riqueza vs pobreza-, el primero propone la erradicación de una para solucionar la otra y, el segundo, plantea sacar provecho a la riqueza para salir de la pobreza.
Mas si se observa bien, la diferencia es de enunciación y no de fondo. Ambas posiciones conducen a lo mismo, a solucionar la pobreza por medio de la riqueza, comprendiendo que la pobreza en sí no es solución de nada; y que la salida del problema es distribuir la riqueza no la pobreza.
Ambas son posturas complementarias, no contrapuestas, puesto que mientras Panorama Católico propone invertir la riqueza, la Carta de Cáritas postula un régimen de apoyo a la pequeña y mediana empresa (que a fin de cuentas, es también inversión de riqueza), acompañada con una justa reforma tributaria (que es lo mismo). Lo que se critica pues es la riqueza ociosa e inmóvil, no la riqueza dinámica que crece y se extiende a otros que menos tienen. Pero bien haría Cáritas en aclarar el error de enunciación apuntado, puesto que acabar con la riqueza tan sólo conduciría a producir más pobreza.


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