Errores de una huelga
En la década del "80 fui dirigente médica y tuve que afrontar varias huelgas de médicos en lo que me volví experta. Por esto, ahora he analizado el último movimiento de mis colegas y, desde el principio vi lo que sucedería con el mismo. Cuando este paro comenzó, me acerqué a uno de sus dirigentes y le recomendé que, como pudieran, terminaran el mismo, antes de que fuera tarde. Le di mi impresión sobre lo que es la posición del gobierno, que tiene la sartén por el mango y que lleva las de ganar; igual era en dictadura que en democracia.
Pero, ante nuestros ojos se vieron situaciones dignas de tomar en cuenta para llevar o no adelante el movimiento. En los grupos siempre hay cabezas calientes y moderados; esta vez pudieron los primeros y llevaron al grupo a un desgaste innecesario con la injerencia de personas que buscaban intereses personales. Cometieron el error de evitar la conversación con el Ministerio de Salud e ir rápidamente a un paro. Cometieron el error de llamar a Asamblea General donde sólo un sector sacaría ventajas y, una vez que se sometieron a las decisiones de la misma, fue difícil salir de ellas.
Esas asambleas las aprovecharon algunos personajes que creyeron en la posibilidad de lograr la renuncia o el despido del Director de la Caja y ya lo veían como factible, alimentando su ego con ese pensamiento. ¿Cuántos médicos asistían a las Asambleas? No más de 100 de un número de seis mil que existe en el país. Así, ese grupo mínimo controló un movimiento que, aparte de extemporáneo, resultó impopular y sin apoyo de las mayorías. Estamos ante situaciones diferentes entre las huelgas de los 80, cuando nuestra meta principal era tumbar a Noriega y ahora que se está en democracia, con un gobierno electo y con algunas autoridades con quienes se puede conversar.
Por otro lado, habían unidades que sobresalían en la Asamblea que eran conocidos PRD y que nunca se han involucrado en los verdaderos movimientos médicos. ¿Qué hacían allí además de alentar el paro con intereses preconcebidos? Todas esas cosas dejan mucho que decir de la huelga.
Por otro lado, es una lástima que del Director de la Caja, con la influencia que ha demostrado tener sobre los sindicatos, enviara el primer día un grupo de trabajadores con pancartas en contra de los médicos. También duele ver a un alto servidor del Ministerio de Salud referirse despectivamente de los internos y residentes sin recordar que él lo fue y que allí aprendió mucho de lo que hoy sabe.
En una huelga de gremios contra el gobierno, siempre éste tiene ventajas que desgastan a las agrupaciones. Recuerden la huelga de los controladores del aeropuerto, que terminó en un desastre para ellos, no para el gobierno. Es importante que los dirigentes se vean en ejemplos pasados y recientes para que analicen antes de embarcarse en una aventura como ésta. Repito, cada huelga desgasta a los gremios, inclusive en su interior. Los médicos, en su mayoría, no estaban de acuerdo, pero la apoyaban por disciplina de grupo. Con quienes yo hablaba querían el fin del paro.
Entonces, que sirva de ejemplo lo sucedido: ni consiguieron lo que solicitaban, ni sacaron a Jované, ni se desprestigió el gobierno. Al contrario. Yo traté de ayudar con mi experiencia anterior, pero pesaron más los partidarios de la huelga. Ojalá que en otra ocasión piensen más sus dirigentes y tomen los ejemplos de lo vivido para darse cuenta que en democracia no se tumba a ningún gobierno con huelgas gremiales, ni siquiera a un ministro ni al director de la CSS. Ojalá el gremio médico se recupere de este golpe que le dieron, no sus agremiados sino un grupito alborotoso que no midió consecuencias.
Indicó que la próxima semana se hará una reunión con los acudientes y no descartó que en la cita se tome una decisión definitiva en torno al futuro del colegio. "Le hemos dado mucha larga tratando de que las cosas mejoraran, pero vemos que es imposible", dijo.
Por otro lado, Rosa Alvarez, subdirectora de Relaciones Pública del ME, anunció que no se descarta tomar medidas disciplinarias, incluyendo la expulsión contra los participantes, tanto de las reyertas, como de los disturbios estudiantiles.
Ambas autoridades coincidieron en que para mantener el plantel abierto y garantizar que quienes van a estudiar culminen el actual año lectivo, será necesario obtener un compromiso contundente de los padres de familias.
Pero, ante nuestros ojos se vieron situaciones dignas de tomar en cuenta para llevar o no adelante el movimiento. En los grupos siempre hay cabezas calientes y moderados; esta vez pudieron los primeros y llevaron al grupo a un desgaste innecesario con la injerencia de personas que buscaban intereses personales. Cometieron el error de evitar la conversación con el Ministerio de Salud e ir rápidamente a un paro. Cometieron el error de llamar a Asamblea General donde sólo un sector sacaría ventajas y, una vez que se sometieron a las decisiones de la misma, fue difícil salir de ellas.
Esas asambleas las aprovecharon algunos personajes que creyeron en la posibilidad de lograr la renuncia o el despido del Director de la Caja y ya lo veían como factible, alimentando su ego con ese pensamiento. ¿Cuántos médicos asistían a las Asambleas? No más de 100 de un número de seis mil que existe en el país. Así, ese grupo mínimo controló un movimiento que, aparte de extemporáneo, resultó impopular y sin apoyo de las mayorías. Estamos ante situaciones diferentes entre las huelgas de los 80, cuando nuestra meta principal era tumbar a Noriega y ahora que se está en democracia, con un gobierno electo y con algunas autoridades con quienes se puede conversar.
Por otro lado, habían unidades que sobresalían en la Asamblea que eran conocidos PRD y que nunca se han involucrado en los verdaderos movimientos médicos. ¿Qué hacían allí además de alentar el paro con intereses preconcebidos? Todas esas cosas dejan mucho que decir de la huelga.
Por otro lado, es una lástima que del Director de la Caja, con la influencia que ha demostrado tener sobre los sindicatos, enviara el primer día un grupo de trabajadores con pancartas en contra de los médicos. También duele ver a un alto servidor del Ministerio de Salud referirse despectivamente de los internos y residentes sin recordar que él lo fue y que allí aprendió mucho de lo que hoy sabe.
En una huelga de gremios contra el gobierno, siempre éste tiene ventajas que desgastan a las agrupaciones. Recuerden la huelga de los controladores del aeropuerto, que terminó en un desastre para ellos, no para el gobierno. Es importante que los dirigentes se vean en ejemplos pasados y recientes para que analicen antes de embarcarse en una aventura como ésta. Repito, cada huelga desgasta a los gremios, inclusive en su interior. Los médicos, en su mayoría, no estaban de acuerdo, pero la apoyaban por disciplina de grupo. Con quienes yo hablaba querían el fin del paro.
Entonces, que sirva de ejemplo lo sucedido: ni consiguieron lo que solicitaban, ni sacaron a Jované, ni se desprestigió el gobierno. Al contrario. Yo traté de ayudar con mi experiencia anterior, pero pesaron más los partidarios de la huelga. Ojalá que en otra ocasión piensen más sus dirigentes y tomen los ejemplos de lo vivido para darse cuenta que en democracia no se tumba a ningún gobierno con huelgas gremiales, ni siquiera a un ministro ni al director de la CSS. Ojalá el gremio médico se recupere de este golpe que le dieron, no sus agremiados sino un grupito alborotoso que no midió consecuencias.
Indicó que la próxima semana se hará una reunión con los acudientes y no descartó que en la cita se tome una decisión definitiva en torno al futuro del colegio. "Le hemos dado mucha larga tratando de que las cosas mejoraran, pero vemos que es imposible", dijo.
Por otro lado, Rosa Alvarez, subdirectora de Relaciones Pública del ME, anunció que no se descarta tomar medidas disciplinarias, incluyendo la expulsión contra los participantes, tanto de las reyertas, como de los disturbios estudiantiles.
Ambas autoridades coincidieron en que para mantener el plantel abierto y garantizar que quienes van a estudiar culminen el actual año lectivo, será necesario obtener un compromiso contundente de los padres de familias.