Es fácil hablar, lo difícil es actuar
Me llenó de satisfacción el hecho de que un representante de Kuna Yala resultara electo presidente del Organo Legislativo. Al respecto todavía me siento eufórico. Lamento que le hayan caído en pandilla por sus desafortunadas declaraciones de guerra con un país amigo. Ahora, el presidente de la Asamblea, H.L. Enrique Garrido, ha sugerido a la presidenta Moscoso que "cambie su gabinete muy pronto". Me gustaría que el H.L. Garrido explicara sus razones sin rodeos ni tapujos. Alguna base tendrá para haberlas hecho.
Le solicito respetuosamente al distinguido parlamentario, de mi parte, que haga algo pronto por contestar las preguntas que muy certeramente le hizo la Lic. Maribel Cuervo de Paredes, relativas a la administración de la Asamblea, en su artículo "Botellas Recicladas" del pasado 21 de noviembre. La existencia de botellas en la Asamblea no es nada nuevo. Recuerdo que antes de 1968 se publicó en un diario local una larga lista de esas botellas, que cubrió dos páginas enteras.
Me llamó poderosamente la atención que el subsecretario general de la Asamblea gane $7 mil al mes. No me refiero a la persona que ocupa el cargo, la cual asumo, es idónea y honrada. Me pregunto cuánto ganarán los legisladores, ya que ésto no ha sido en verdad aclarado. Y pensar que hay tantos que piensan que se debe rebajar el salario de los ministros. Pero lo medular es aclarar aquello de las botellas. He sostenido que la restauración de los valores morales en Panamá es primera prioridad y las botellas no son más que la confirmación de una corrupción que se ha convertido en hábito. ¿O no? Alentamos al H.L. Garrido que haga algo a este respecto, porque remedándolo, "no hemos visto nada". Igual consejo es aplicable a todos los ciudadanos, comenzando con los más altos funcionarios de nuestra vida pública y privada. Como dice Garrido, "Hablar es fácil". La guerra contra la corrupción debe comenzar ya. Todos nosotros debemos colaborar. Lo peor es que siempre dejemos ese comienzo para otros y nos limitemos a decir "Hagan lo que digo, no lo que hago".
Nuestra democracia está vigorosa. Esto lo hace evidente, por ejemplo, el ágil debate que se ha iniciado, y que espero que continuará, con relación a lo que está haciendo el gobierno con el Plan Estratégico de Seguridad Nacional. Todos los sectores están participando. Reitero que es imperativo que se mantenga cabalmente informada a la ciudadanía.
La posibilidad de usar parte del Fondo Fiduciario para el Desarrollo (FFD) para cumplir objetivos sociales también es motivo de caluroso y, casi siempre, de emotivo debate. Lo importante es que el diálogo continúa. Así debe ser en democracia.
Aparte de que con demasiada frecuencia veo que participan en estos debates algunos personajes que no tienen autoridad moral debido a sus omisiones y comisiones pasadas, me molesta ver que existe una pronunciada tendencia, de parte de los sectores pudientes y de los populares, principalmente de los sindicalistas, de hablar y actuar arrogándose el monopolio de la verdad, la capacidad y el patriotismo.
El caso del uso del FFD es un buen ejemplo. Ahora además de OMC, IFI, USA, BID, FMI, se agrega otra sigla, la S&P (Standard & Poor"s). No debe ser difícil recordar que en la administración anterior se hizo todo lo que pedían esas siglas. El presidente disponía y casi todos los sectores asentían, inclusive el Organo Legislativo, con todo y botellas. Yo opino que debemos buscar un camino del medio. Al diablo con los extremos. Pero, por lo menos, todos debemos estar conscientes que elegimos abrumadoramente a Mireya para que tome las decisiones. Por supuesto, después de que los asuntos se debatan democráticamente. ¿O no?
Le solicito respetuosamente al distinguido parlamentario, de mi parte, que haga algo pronto por contestar las preguntas que muy certeramente le hizo la Lic. Maribel Cuervo de Paredes, relativas a la administración de la Asamblea, en su artículo "Botellas Recicladas" del pasado 21 de noviembre. La existencia de botellas en la Asamblea no es nada nuevo. Recuerdo que antes de 1968 se publicó en un diario local una larga lista de esas botellas, que cubrió dos páginas enteras.
Me llamó poderosamente la atención que el subsecretario general de la Asamblea gane $7 mil al mes. No me refiero a la persona que ocupa el cargo, la cual asumo, es idónea y honrada. Me pregunto cuánto ganarán los legisladores, ya que ésto no ha sido en verdad aclarado. Y pensar que hay tantos que piensan que se debe rebajar el salario de los ministros. Pero lo medular es aclarar aquello de las botellas. He sostenido que la restauración de los valores morales en Panamá es primera prioridad y las botellas no son más que la confirmación de una corrupción que se ha convertido en hábito. ¿O no? Alentamos al H.L. Garrido que haga algo a este respecto, porque remedándolo, "no hemos visto nada". Igual consejo es aplicable a todos los ciudadanos, comenzando con los más altos funcionarios de nuestra vida pública y privada. Como dice Garrido, "Hablar es fácil". La guerra contra la corrupción debe comenzar ya. Todos nosotros debemos colaborar. Lo peor es que siempre dejemos ese comienzo para otros y nos limitemos a decir "Hagan lo que digo, no lo que hago".
Nuestra democracia está vigorosa. Esto lo hace evidente, por ejemplo, el ágil debate que se ha iniciado, y que espero que continuará, con relación a lo que está haciendo el gobierno con el Plan Estratégico de Seguridad Nacional. Todos los sectores están participando. Reitero que es imperativo que se mantenga cabalmente informada a la ciudadanía.
La posibilidad de usar parte del Fondo Fiduciario para el Desarrollo (FFD) para cumplir objetivos sociales también es motivo de caluroso y, casi siempre, de emotivo debate. Lo importante es que el diálogo continúa. Así debe ser en democracia.
Aparte de que con demasiada frecuencia veo que participan en estos debates algunos personajes que no tienen autoridad moral debido a sus omisiones y comisiones pasadas, me molesta ver que existe una pronunciada tendencia, de parte de los sectores pudientes y de los populares, principalmente de los sindicalistas, de hablar y actuar arrogándose el monopolio de la verdad, la capacidad y el patriotismo.
El caso del uso del FFD es un buen ejemplo. Ahora además de OMC, IFI, USA, BID, FMI, se agrega otra sigla, la S&P (Standard & Poor"s). No debe ser difícil recordar que en la administración anterior se hizo todo lo que pedían esas siglas. El presidente disponía y casi todos los sectores asentían, inclusive el Organo Legislativo, con todo y botellas. Yo opino que debemos buscar un camino del medio. Al diablo con los extremos. Pero, por lo menos, todos debemos estar conscientes que elegimos abrumadoramente a Mireya para que tome las decisiones. Por supuesto, después de que los asuntos se debatan democráticamente. ¿O no?