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¿Es la ampliación la divina pomada?


ES FALSO, "de toda falsedad" (la frase no es correcta, pero sí gráfica y útil) que la ampliación del Canal producirá 240,000 empleos, como, osada e irresponsablemente, afirman sus promotores. Una estimación hecha por el Fondo Monetario Internacional fijó en 7,000 el tope de los empleos que generará la construcción del tercer juego de esclusas.
Una semanas atrás, ponía el ejemplo de la construcción de un edificio y explicaba que, al igual que ocurre cuando se levanta una torre de apartamentos, si en la obra llegan a trabajar 100 personas, éstas no lo hacen simultáneamente:
Unos excavan y plantan las fundaciones, otros levantan las columnas, otros vacían el concreto para las losas de los pisos, otros colocan los bloques de las paredes, otros las repellan, otros instalan la alimentación del agua, otros los drenajes sanitarios, otros el cableado eléctrico, otros la grifería, otros los mosaicos, otros las puertas y ventanas, y otros lo pintan. Al final de cuentas, sólo 15 ó 20 de las 100 personas, trabajan al mismo tiempo.
Exactamente igual pasaría en la eventual construcción de la ampliación del Canal.
Los vendedores del proyecto nunca han suministrado detalles, especificando cómo, cuándo o dónde florecerá el frondoso árbol de los supuestos 240,000 empleos que, alegremente anuncian. Ya es hora de que el administrador, los miembros de la Junta Directiva del Canal, o alguno de los pregoneros oficiosos, pero no gratuitos, con que cuenta el régimen describan, con claridad y públicamente, las diferentes etapas de la construcción, la duración de cada una, y las maquinarias y recursos humanos que se emplearían; éstos últimos desglosados por profesión y oficio. Dudo mucho que alguna vez veamos esa explicación, en blanco y negro. Y no es que "los sabiondos" de la ACP no conozcan las respuestas, pues se trata de un simple cronograma de ejecución (también conocido como un PERTH) sino de que, para ellos, el resto de los panameños no merecemos explicaciones, pues sólo nos corresponde aceptar, sin chistar ni pedir pruebas, todo cuanto produzcan "sus mentes privilegiadas".
Aparte del tema de los cacareados 240,000 empleos, es importante que digan, sin rodeos, en cuántos contratos se subdividirá la ejecución de la obra. Asumamos que "los promotores", por haber estado incubando y sobando por años a la criatura de la que, según dicen, todos debemos ser padres o padrinos, se saben, al dedillo, en qué consistirán las diferentes fases de la construcción. En consecuencia, más rápidos que ligeros, deben poder explicarnos, con pelos y señales: ¿cuánto tiempo durará la excavación de las zanjas (parte ya existe) para las nuevas esclusas? ¿cuántos humildes panameños podrán aspirar a que se le contrate para "tirar pico y pala"? o, como es previsible se ¿utilizarán gigantescas excavadoras mecánicas, operadas y hasta engrasadas por los trabajadores que traerán las empresas a las que se les adjudique el contrato (con toda seguridad extranjeras)? ¿serán las nuevas compuertas corredizas construidas, traídas e instaladas por los consorcios (también extranjeros) que se "ganen el contratito", con sus propios ingenieros y especialistas? ¿podrán los humildes obreros de la construcción aspirar a colocar tan siquiera un remache en esas compuertas? Esas y muchísimas otras preguntas, simples, esperan respuestas, también simples.
El señuelo de los centenares de miles de empleos, es una de las dos principales cartas que maneja el gobierno de la "patria nueva" para conquistar el apoyo del pueblo en el referendo. Y para nada nos sorprende. Pero hacerlo, en un país donde el principal problema es el desempleo y el hambre que padecen decenas de millares de nuestros compatriotas, es demagogia de la peor clase.
El otro señuelo, que utiliza con profusión la propaganda oficial, es que con la ampliación se saldará "la deuda social". El "mecanismo mágico" consistirá en utilizar los millones que ya genera el Canal, adicionándole los que, eventualmente, produciría la ampliación, para crear un fondo aparte de la "caja común" del Estado, administrado separadamente por una junta de síndicos o algo parecido.
Se afirma que de esa manera se evitaría que los ingresos del Canal "se pierdan" en gastos improductivos como el pago de planillas. Esto es, igualmente demagógico; atenta contra la sana administración de los recursos públicos y, si eso fuera poco, constituye una confesión de culpa e incompetencia.
Sin perjuicio de volver más extensamente sobre el tema, por ahora, valgan algunos comentarios. Si el gobierno afirma que el gasto que se hace en planillas es improductivo, es por que no entiende su función. Los servidores públicos son el instrumento que permite al Estado prestar los servicios que la comunidad paga con sus impuestos, en áreas como la educación, la policía, la salud, los bomberos, mantenimiento y construcción de vías de comunicación, etc. Calificar de improductivos a los servidores públicos que honesta y dedicadamente cumplen sus funciones es absurdo y, además, irrespetuoso. Lo importante es que la masa de los servidores públicos cumpla con eficacia sus funciones; y la responsabilidad de que así sea es de quienes dirigen la administración pública.
Todos los ingresos y egresos del Estado deben ir a "la caja común". La responsabilidad del gobierno es administrar los recursos públicos, y hacerlo bien; de manera transparente, utilizándolos de acuerdo a las prioridades nacionales, y dando explicaciones a tiempo. Crear "republiquitas" con finanzas autónomas ha demostrado ser una pésima solución. Y Allí está el FIS para comprobarlo. Los ingresos que produce la operación del Canal, deducidos los gastos que sean estrictamente necesarios para su funcionamiento, deben ser parte del Presupuesto Nacional. El gobierno no tiene autoridad para separarlos. Eso, aparte de crear la ilusión pasajera de que se actuará con mayor eficacia para resolver los problemas, es una violación de la normativa constitucional vigente. En el Presupuesto, el gobierno debe justificar, satisfactoriamente, como se gastan todos los ingresos públicos, incluidos los que provienen del Canal. De acuerdo a una sana administración fiscal, solamente las tasas que se cobran por servicios públicos, como el suministro de agua o el aseo, pueden ser destinadas a costear su prestación o deben administrarse separadamente.
Ensayar otras prácticas ha sido en el pasado fuente para el despilfarro y la demagogia populista, por la que ya hemos pagado precios muy altos, especialmente cuando los reencarnados de la "patria nueva" eran "la patria vieja".
Según algunos lugareños esto ha sido así desde que el local empezó a funcionar. La atención respetuosa también es determinante.
Ana Gisela Sánchez nació el 14 de mayo de 1955, en La Chorrera y a sus 51 años se siente satisfecha por los logros que ha alcanzado y más, por servir a la comunidad chorrerana ofreciéndole un chorizo delicioso.
Está casada y tiene tres hijos, por lo que la venta de chorizos ha sido un aliado a la hora de pagar los gastos de la casa.
En la actividad siempre ha recibido el apoyo de su hermano.
Esta mujer emprendedora estudió en la Escuela Primaria Costa Rica y su Primer Ciclo lo efectuó en el Colegio Pedro Pablo Sánchez.
Se graduó de maestra de Educación para el Hogar en la Escuela Profesional Isabel Herrera Obaldía, cuando todavía no existía la especialidad en comercio.
Nunca ejerció la carrera de maestra porque se dedicó a la familia y al hogar, además siempre ha sentido mucho interés en lo referente a la atención a las personas.
"Mientras uno sea honrado, respete y quiera a los demás, todo en la vida le saldrá bien, jamás debe infringir las leyes y lo que recibirá a cambio es un paraíso lleno de frutos", dijo Ana Gisela.
Ana Gisela está casada y tiene 3 hijos, por lo que la venta de chorizos ha sido un aliado a la hora de pagar los gastos de la casa.
En la actividad siempre ha recibido el apoyo de su hermano.
Esta mujer emprendedora estudió en la Escuela Primaria Costa Rica, y su primer ciclo en el Colegio Pedro Pablo Sánchez.
Luego se graduó de maestra de educación para el hogar en la Escuela Profesional Isabel Herrera Obaldía, cuando en aquellos tiempos no se especializaba en comercio.
Nunca ejerció la carrera de maestra porque se dedicó a la familia y al hogar, además siempre ha sentido mucho interés en lo referente a la atención a las personas.
Ana Gisela ha dejado gran parte de su vida en la actividad de la venta de chorizo, pero reitera que lo que más le llena de satisfacción es el deber cumplido, y el agrado de quienes degustan el chorizo chorrerano ahumado a leña.
"Mientras uno sea honrado, respete y quiera a los demás, todo en la vida le saldrá bien, jamás debe infringir las leyes y en el futuro todo lo que le espera es un paraíso lleno de frutos", dijo Ana Gisela.

101 años de Panamá América

 
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