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Es lamentable


Una tremenda "ñamería" me lucen las afirmaciones que se formularon, a través de los medios, de que a través de mi persona el Presidente de la República le había ofrecido a la Alcaldesa del Distrito Capital un Ministerio dentro de su gabinete para que apoyara el Sí en el referéndum. Y es que no sé en qué cabeza puede caber la posibilidad de que el Presidente de la República, con quien no me une un estrecho lazo de amistad, me haya escogido precisamente a mí, prácticamente un desconocido para él, para hacerle la referida presunta propuesta a la Alcaldesa del Distrito Capital que, por cierto, nunca antes había cruzado con ella más palabras que un respetuoso y cordial saludo.
El más elemental sentido común indica que este tipo de propuestas, de darse, exige una compleja negociación personal y no se realiza por conducto de terceros extraños, como es mi caso. Yo me pregunto ¿qué razones habría de tener el Presidente de la República para, en el supuesto caso de querer hacerle ese ofrecimiento, no lo hubiese hecho personalmente, sobre todo habiendo sido cabalmente él quien le rebajó la pena impuesta que la inhabilitaba para ejercer la Alcaldía del Distrito Capital? ¿Para qué utilizar personas extrañas en asuntos tan delicados como éstos?
La Alcaldesa del Distrito Capital y el suscrito en efecto nos reunimos en una oportunidad, el jueves 14 de mayo de 1998 en su despacho, lugar al que concurrí a almorzar atendiendo invitación formal que me hizo por escrito mediante nota D.A. 774 del 3 de junio de 1997 y que por diversas circunstancias no se materializó hasta nueve meses después. Se trató de una reunión almuerzo que lamentablemente, por razones de la "reserva del sumario", me veo impedido, por el momento, a dar a conocer públicamente en detalle los temas tratados que he hecho conocedor al Fiscal Primero del Circuito con las correspondientes pruebas documentales que aporté, pero lo que sí puedo decir, sin temor a violar la reserva del sumario que me impone la ley, es que dicha reunión la hice pública en mi columna intitulada Asuntos Varios, publicada en la sección de Opinión del día 26 de mayo de 1998 en el diario El Panamá América que puede ser adquirida en la hemeroteca del diario El Panamá América y en la que en su parte inicial expresé lo siguiente:
"1". El jueves 14 estuvimos conversando con la Sra. Alcaldesa del Distrito Capital en su despacho. Sostuvimos una reunión almuerzo de casi tres horas. El tema predominante, por supuesto, fue sobre la política nacional. Ella es una persona interesada en el acontecer nacional y le preocupa mucho el protagonismo de muchos políticos que definitivamente no están a la altura de las necesidades del país. Analizamos diferentes estadios de la actividad política, en la forma más objetiva posible. Coincidimos en algunas cosas y en otras, como es natural, discrepamos".
"Me destacó su vocación de servicio, lo que es evidente, y su deseo de continuar sirviéndole al pueblo, sin miramientos de banderías políticas que usualmente limitan el pleno desempeño del funcionario público. Que ella está cavilando mucho sus próximos pasos, ya que tiene mucho que ofrecerle al país y quien le formule la mejor proposición y condiciones para su desempeño, allí la encontraremos. Que ella lo que desea es trabajar y no le pone atención a consideraciones políticas banales. Quedamos en repetir la ocasión próximamente". O sea que no se trató de ninguna reunión secreta ni clandestina, todo lo contrario.
El mencionado correo electrónico en el que la Sra. Alcaldesa del Distrito Capital asevera que le informé que de parte del Presidente de la República había la intención de darle un Ministerio en el área social, con tal de apoyar la reelección, no ha sido proporcionado ni incorporado al expediente. Lo que se ha mostrado en cambio es una hoja cualquiera escrita en computadora, sin membrete, sin nombre a quien está dirigida, sin firma y con tachaduras cuya paternalidad se me ha querido atribuir y tampoco allí se plasma ningún ofrecimiento de Ministerio alguno.
Es lamentable que situaciones de esta índole surjan. Me atrevo sugerir a la Sra. Alcaldesa que en vez de estar tratando de desdecirse en las afirmaciones atribuidas a ella, y que a pesar de su gravedad jamás fueron desmentidas cuando salieron en los medios, que le pida disculpas públicas al Presidente de la República. Que en forma sincera le haga ver, si acaso esos son sus sentimientos, que por el calor de la contienda electoral y la emoción imperante en la manifestación llevada a cabo en Penonomé, cometió el terrible desliz de aseverar lo del soborno, que no se ajusta a la realidad. Que ella eso lo hizo con el ánimo de lograr ventaja política contra sus adversarios y que estaba lejos de querer ocasionarle algún perjuicio. Que ahora ha obtenido conciencia de su terrible error por lo que solicita disculpas a la comunidad y en especial al Presidente de la República. Que espera de él su comprensión y perdón cristiano.

101 años de Panamá América

 
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