¿Es necesaria una huelga?
Es innegable que en el país existen aspiraciones muy legítimas que han tenido las clases desposeídas y que los ha llevado a perder la esperanza de hallar rápida "cura a sus males". Esa desesperanza obedece al desencanto que la comunidad tiene de muchos de los grupos políticos. Han creado ellos, con sus promesas demagógicas, grandes expectativas que, por supuesto, no han podido cumplir. Sabiamente Winston Churchill dijo: "No hay peor error que darle falsas esperanzas (al pueblo) que muy pronto se desvanecerán".
Panamá, al igual que muchos países, en especial, de Latinoamérica, no ha tenido en la clase política imperante ningún límite en sus ofrecimientos demagógicos. Esas promesas de campaña incumplidas son la causa principal del actual desencanto. Se ha ido perdiendo poco a poco la fe y confianza en muchos de nuestros hombres públicos. Frente a un hecho irrebatible como las necesidades básicas de los panameños, los grupo extremistas de izquierda se han unido, dicen ellos, para combatir dichos males. Amenazan con una huelga general como solución. Pero, en este caso, la medicina propuesta parece que es peor que la enfermedad.
Los grupos que vienen propugnando la huelga han hecho planteamientos detallando los problemas que aquejan la nación y que todos conocemos. Los han señalado, pero no dan solución no demagógica para resolverlos.
Una huelga lo que hará es empeorar la situación y los más afectados serán, como siempre -y ellos lo saben bien- los más necesitados, a quienes dicen defender. Es posible, como afirman algunos grupos, que la amenaza de huelga tiene claros tintes políticos y que en el fondo lo que buscan es la anarquía para llegar, aunque sea su ilusión, a enrumbar el país hacia un socialismo autocrático que, al final, lo que logra es repartir pobreza y no la riqueza.
Primero hay que crear riqueza y luego pensar en la mejor manera de repartirla. Pero nunca ha sido de beneficios colectivos el repartir pobreza. Ejemplo tenemos muchos. El sistema democrático con todas sus fallas es más justo que el socialismo autocrático. En su libro "La Crisis del Humanismo: libertad y pensamiento", Ramiro de Maezta escribió: "La ventaja de la democracia sobre las demás formas de Gobierno es que no hay una casta interesada en sofocar el pensamiento para que no se la discuta".