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Escasez de enfermeras


Otra de las secuelas de la crisis económica que azota el país es la fuga de profesionales hacia el extranjero, por no hablar de la mano de obra no especializada que se las ingenia para emigrar hacia otros lares en busca de las oportunidades que no encuentra en el propio. El caso de las enfermeras ilustra el problema.
Pésimamente pagadas, en extremo abusadas, sometidas a un régimen de idoneidad excluyente y obsoleto, la carrera de Enfermería y su régimen espartano, terminó desalentando a las panameñas que optaron por otras alternativas menos rigurosas y mejor pagadas. De hecho hoy, cursa estudios universitarios casi el doble de mujeres que de varones. Pero muy pocas son enfermeras.
Uno puede implantar un régimen abusivo por mucho tiempo sin que ocurra nada, hasta que un día impensado el sistema revienta. Eso está aconteciendo con el noble oficio de nuestros ángeles blancos. Se están marchando en masa hacia el extranjero donde son mejor pagadas y tratadas. Más de un centenar de ellas están atendiendo el llamado que a través de aviso viene haciendo una agencia de colocaciones de Estados Unidos, prometiéndoles alojamiento, residencia, contrato suculento, licencias y cursos de inglés gratuitos.
En todos los estados de la Unión hay una demanda creciente y desesperada por enfermeras. Florida está a la cabeza, pero no es raro encontrar que, por ejemplo, en el distante Colorado, en una de las regias autopistas, se exhiban vallas inmensas con el aviso: "Necesitamos enfermeras, teléfonos...". Cada vez hay más exhortaciones a los jóvenes norteamericanos a abrazar la noble disciplina, sin resultados. Pero no sólo es en Estados Unidos.
Nada más en la última década, ha emigrado al extranjero cerca de 1,000 profesionales del ramo. A Italia marcharon 700 y a Costa Rica 100. Se sabe de otras que han sido contratadas en Sudamérica (Chile), Estados Unidos y Canadá, lo que habla muy bien de la formación profesional que brinda para esa carrera la Universidad de Panamá y los hospitales previstos para su práctica. Eso lo hemos podido asimilar, mas no la actual fuga.
En Panamá laboran cerca de 4,000 enfermeras. Las autoridades dicen que no hay desocupación en el ramo, aunque fuentes independientes del gremio insisten en que hay cerca de 1,000 profesionales con estudios y práctica completa que están aguardando idoneidad y que no figuran en el cómputo. Hacia éstas apunta la agresiva oferta de empleo extranjera. Los administradores de los hospitales nacionales han manifestado preocupación ante lo que temen será en breve una aguda escasez de enfermeras.
¿Qué hacer frente a este problema? La respuesta es sencilla. Se trata de un asunto de oferta y demanda. Hay que pagarles más y mejorar su condición de trabajo, esto es, más horas de descanso y turnos más humanos.
Hay que darles el lugar y consideración que se merecen. "Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde", dice el refrán. Y si no hacemos algo pronto, terminaremos poniendo nosotros el aviso.

101 años de Panamá América

 
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