Escasez de materiales de construcción
Tal vez no hemos gritado lo bastante alto, aunque en verdad nunca va a ser suficiente para detener el abuso especulativo que se perpetra a diario contra los consumidores y la pequeña y mediana industria de la construcción de nuestro país con la escasez y los altos precios de los materiales e insumos. Lo que más deploramos es la ineptitud y el desinterés del Gobierno para adoptar medidas que detengan ese abuso. Y no sólo es el cemento, es todo. Se ha permitido una situación de oligopolio inaceptable e intolerable, violatoria de la ley de libre competencia y de la Constitución.
El Estado tiene la obligación de intervenir cuando se producen situaciones que afectan el libre mercado. Que dos empresas tengan de hecho un virtual monopolio en el suministro de cemento es de por sí nocivo. Recordemos que se trata de la industria que ha sido locomotora de la economía nacional, prácticamente, desde hace 17 años. Fuera de eso, la construcción es la que más impacto multiplicador tiene, desde el momento que acaso 500 mil panameños derivan, directa o indirectamente, sus ingresos de esa industria, que -a diferencia de la agricultura, que es la que más empleos genera- es la que más altos salarios produce para los sectores obreros, que se quejan -con razón- de la baja calidad de los empleos. Es más, si la tasa de desempleo se ha reducido a un solo dígito, ubicándose cerca del 8%, es gracias a la industria de la construcción y luego al subterfugio de pasar parte de las cifras al subempleo, que nunca se cuantifica.
La construcción es pues, una industria estratégica; pero el Gobierno Nacional parece ignorarlo. ¿Qué va a hacer para la ampliación del Canal? Seguramente no permitirá el menor amago de escasez especulativa y fomentará la importación de cemento barato y de máxima calidad para abaratar costos y no exceder lo presupuestado que fue aprobado en el último referéndum. Pero entonces, ¿por qué no hace lo mismo con el resto del país que sufre la escasez y altos precios? ¿O es que acaso se piensa permitir la rebusca también con el Canal?
Pero no solo es el cemento. Es también la piedra y la arena. Las colas de camiones son tan largas e interminables en las canteras, que semejan las filas de pacientes del Seguro Social; y al final, en ambos casos, la mayoría debe devolverse con las manos vacías, porque el material o los cupos del día se agotaron. Por cierto, la calidad, en uno y otro caso, es pésima. Con los bloques sucede igual. Los especuladores han aumentado en 15 centavos el precio de cada bloque y han disminuido peligrosamente la proporción de cemento necesaria para su fabricación.