default

Escasez. No tener dinero para comprar comida se llama pobreza. Tener dinero y no poder comprar se llama tragedia.


Ya lo dice el pasaje bíblico: “el faraón soñó y vio 7 vacas gordas y 7 vacas flacas”, años de abundancia, seguido de años de escasez, según descifró José “El Sabio”. Repentinamente, el Banco Mundial prevé tiempos angustiosos para, por lo menos, 33 naciones, dentro de las cuales están Panamá, Haití y Venezuela.

Que esté Haití en la lista, no me extraña, ya que siempre he sabido que es una nación pobre; mas no puedo decir lo mismo de Venezuela, que es el cuarto productor de petróleo; y de Panamá, con una economía proyectada al 11% de crecimiento para el actual año 2008, iniciando con un megaproyecto como lo es la ampliación del Canal.

¿Qué está pasando? ¿Por qué se avecinan días oscuros ante tanta claridad?

La respuesta a estas preguntas está en una descuidada política agropecuaria nacional. Aparentemente, los esfuerzos se concentraron en los tratados de libre comercio como una fórmula mágica que nunca llegó. Se perdió el contacto con el productor nacional y los planes proyectados a largo plazo, como el Panamá rural, fueron totalmente descalificados por puros asuntos meramente politiqueros.


La reconversión agropecuaria, las granjas sostenibles y el incentivo a los productores se detuvo, mientras otros países han subsidiado a los suyos y asegurado la comida de todos. No tener dinero para comprar comida se llama pobreza. Tener dinero y no poder comprar se llama tragedia.

El primer eslabón de la economía se olvidó. Hoy se produce menos hectáreas de arroz que antes; los productores de maíz son pocos, los granos básicos en la dieta del panameño escasean y, como consecuencia, la demanda aumenta los costos, al igual que los vegetales y las legumbres.

No sé si estemos aún en los últimos días de las vacas gordas; pero creo que debemos levantar la pica y la pala, aquella que adorna nuestro escudo, y con el apoyo de todos volvernos al campo para producir y guardar y así tener en los días que se avecinan.

Instituciones públicas como el MIDA, IMA, BDA, ISA deben replantear con urgencia notoria sus objetivos, ya que sólo han demostrado una permanente incapacidad y la destrucción masiva del sector. ¿Dónde están los programas? ¿Dónde están los resultados? Los panameños estamos condenados a mendigar los próximos años junto a 32 pueblos más, que veremos poco a poco como el peor de los flagelos. El hambre acaba con niños, mujeres, hombres y ancianos, sólo por la falta de visión de hombres que hoy se llaman líderes; pero mañana los llamaremos asesinos.

Albis Ariel Riquelme López (ariquelme_14@hotmail.com)
Educador
 

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América