default

Escenario navideño


A medida que nos acercamos al 25 de Diciembre de cada año miles y miles de panameños en  los centros comerciales de las  capitales de provincias de la República, se entregan a invertir horas y horas de tiempo a comprar las mercancías que está a su disposición, para saciar el apetito increíble por consumir, consumir y consumir.

Es una especie de orgía insaciable de comprar y comprar toda clase de artículos de vestuario, perfumería, zapatería, juguetes, equipos tecnológicos variados, televisión plasma, joyerías, nuevos equipos de sonidos pequeños, medianos  y grandes; artículos para el hogar, sala, comedor, cocina, baños, jardinerías y terrazas, carros, bicicletas ,  bebidas , alimentos costosos, decoraciones, luces y más luces. Mucho movimiento en buses, taxis, carros privados, anticipo de vacaciones, celebraciones múltiples, graduaciones, aniversarios, cumpleaños. Y como que el significado de la Navidad no está muy claro en la inteligencia espiritual de miles y miles de panameños, que se insertan en una cultura consumista como para reemplazar los vacíos físicos, mentales, emocionales y espirituales de la vida que llevamos.

En muchos hogares podemos encontrar confusión y  alienación, consumismo y enajenación,  tristreza y depresión, abundancia y soledad, alegría y adicción, mezcla de ruido y fantasía, deseo e impotencia, llenura y frustración, que se explica por los poderes del mercado que se presentan como ideología del éxito, del bienestar, donde Dios y todo el escenario del nacimiento de Niño Dios construido, leído o dramatizado es una ficción, que nos hacer perder tiempo y nos quita el placer de vivir . Esta tendencia consumista nos dice " ... intenta sólo disfrutar de la vida todo lo que puedas". Esta tendencia impulsa a  desear con ardor ser como el rico, que lleva una vida disipada llena de placeres, y el pobre, que ni siquiera puede tomar las migajas que los comensales tiran de la mesa. Por ello, se clama a Dios la queja del pobre que vive en la fe en Dios y obedece a sus preceptos; pero sólo  conoce  desgracias, mientras los cínicos que desprecian a Dios van de éxito en éxito y disfrutan de toda la felicidad en la tierra, provocando de pronto que los rectos envidien a los perversos al verlos prosperar , ya que para ellos no hay sinsabores, están sanos, no pasan fatigas humanas ni sufren como los demás lo que provoca el peligro de extraviarnos en la fe, al quedarnos en la perspectiva animal y perder la perspectiva del hombre que va más allá de lo material : hacia Dios y la vida eterna.

Dice Benedicto XVI "... no se trata de una condena mezquina a la riqueza y de los ricos nacida de la envidia , ya que la envidia por este tipo de riqueza es necia, porque hemos conocido el verdadero bien. El rico en este mundo con su despilfarro sólo quiere ahogar el vacío en el que se encuentra". Por ello el Papa exhorta la práctica del amor hacia nuestros hermanos pobres, tanto en la sociedad mundial como en el ámbito más reducido de nuestra vida diaria en familia y en el entorno comunitario de calles y vecindarios. (Referencia: Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. Editorial Planeta, Bogotá, 2007.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América