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Esclavos de la inmundicia


El relleno sanitario en el área de Cerro Patacón es la ciudad de la inmundicia y la precariedad. Un mundo totalmente diferente al que estamos acostumbrados a ver. Montañas de basura que despiden un olor asqueroso, pestilente, sólo apto para moscas y gusanos. Sin embargo, no sólo ellos habitan allí. También hay seres humanos convertidos en esclavos de la basura que escarban y escarban en este universo de microbios en busca de su sustento. Viven en unas casillas de cartón a las que llaman "búnker" rodeados de un paisaje triste y desolado.
Un recorrido de El Panamá América por la zona fue suficiente para descubrir que para estos habitantes de la basura el mundo es diferente. Para ellos un camión cargado de malolientes residuos puede ser un alimento, un trabajo o un regalo para sus hijos.
Bajo el caluroso sol del mediodía todo los "pepenadores" desde adultos hasta niños ven llegar un carro es visualizar una nueva opción de obtener algo valioso.
Una pequeña niña de aproximadamente 6 años que vio llegar al camión recolector perdió de repente la curiosidad por los periodistas que visitaban su mundo y corrió tras las ruedas del vehículo. Al llegar junto al preciado "tesoro" disputó su espacio con grandes y chicos, y con los ojos llenos de felicidad recogió una muñeca viejita, con los pelos parados y sin ropa. La tomó en sus brazos y salió corriendo, saltando de alegría. Su madre, seguía buscando algo más valioso.
En el relleno hay alrededor de 500 personas entre hombres, mujeres y niños. Cada uno llega con sueños diferentes. Unos buscan una casa, otros trabajo, y tampoco faltan los que se esconden de la policía o de la justicia.
Estos la convierte en un área de alta peligrosidad.
Hay delincuentes con las caras cubiertas que saben que es un sector escondido de la ciudad que les sirve de guarida. Hay casos de carros de algunas empresas que van a tirar parte de una mercancía y tienen que botarla toda porque son amenazados por los "pepenadores" del área con cuchillos o armas. Además, se registran balaceras entre miembros de pandillas que se encuentran en el relleno.
Por supuesto que también hay gente buena. Alcibiades Gómez, es uno de ellos, un trabajador que ha dedicado gran parte de su vida al primer relleno sanitario ubicado en Panamá Viejo y que hoy continúa ligado a la basura. En su memoria conserva recuerdos insólitos. Historias increíbles.
Cuenta que un señor avaro llegó un día en busca de un colchón donde había guardado por años una alta suma de dinero. Su esposa lo había botado cuando el se encontraba de viaje. Pero al llegar al vertedero el colchón había sido roto por la maquinaria y los "pepenadores" se repartieron el botín.
Recuerda otras veces que se encuentran chances o billetes ganadores, prendas y todo lo que se necesita para subsistir.
Es que en el relleno se puede encontrar de todo, desde una jeringuilla, hasta un muerto, como fue el caso de la joven descuartizada en los Libertadores que apareció entre la basura y los propios trabajadores del área encontraron el cuerpo entre las bolsas negras.
Este es sólo un ejemplo de lo que significa vivir en un vertedero con un terreno de 140 hectáreas llenas de basura. Una zona rezagada del resto de la sociedad a donde no llegan los candidatos ni las propuestas porque la basura no es ningún banderín político.

101 años de Panamá América

 
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