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España - Israel


Querido Director,

Aunque le parezca mentira, España no reconoció al Estado de Israel hasta dos o tres años después de la muerte de Franco, es decir, que durante treinta años España tenía unas importantes relaciones con todos los países árabes del norte de África y Oriente medio y sin embargo, hacía como que Israel no existía. Los sucesivos y algunos grandes ministros de exteriores del franquismo (Castiella, López-Bravo, etc..) y no eran tontos, conocían perfectamente el peso real de Israel en su ubicación geográfica y de la gran colonia judía esparcida por el mundo. Aún así y argumentando razones históricas y también económicas (petróleo) se mantuvo la situación que le comento.

Le voy a contar un pasaje histórico no muy conocido: España no entró directamente en la II Guerra Mundial, aunque sí mandó una división llamada "Azul" que encuadró a unos cuarenta mil voluntarios que lucharon al lado de los alemanes, exclusivamente en el frente ruso. Se ubicaron allí por considerar Franco que los rusos y su comunismo había sido la causa principal de la Guerra Civil Española. Varios miles de estos voluntarios murieron en Rusia, otros varios miles murieron cautivos en Siberia y no fue hasta finales de los años 50, cuando los supervivientes llegaron a Barcelona a bordo del buque Semiramis.

Sabe usted que durante todo el nazismo y agravado en los últimos años, se produjo una gran persecución primero y masacre después de poblaciones hebreas de toda la Europa ocupada. Pues bien, en la España de Franco no solamente no se tocó a ningún judío, sino que se dio orden a todas nuestra embajadas en Europa, fundamentalmente Praga, Budapest, Sofía y Viena, para que expidiesen miles de pasaportes españoles a favor de judíos perseguidos, con la excusa de su ascendencia sefardita. Esos aproximados 120.000 judíos con pasaporte, más los varios miles que cruzaron clandestinamente la frontera con Francia, más los que se refugiaron en el Marruecos español, salvaron la vida y una parte de su patrimonio para después, en su mayoría, dirigirse a Estados Unidos y otros países de América.

Al terminar la II Guerra Mundial, las potencias vencedoras decretaron un fuerte embargo económico y aislamiento diplomático contra España, buscando el derrocamiento interno del régimen de Franco, pero curiosamente las vías para oxigenarse en el exterior procedieron del agradecimiento de la comunidad judía internacional, que no solamente nos ayudó de manera discreta, sino lo que es más importante, mandó rezar durante muchos años en varios miles de sinagogas, por España y también, en algunos casos, por la figura concreta de Franco.

Hoy la comunidad hebrea en España es muy reducida y no tiene el peso económico que en otros países. Los gobiernos del Sr. Zapatero han inclinado descaradamente nuestra política exterior a favor de la causa palestina, sin saber si los dirigentes de este pueblo, traspasan esa delgada línea que separa nacionalismo de terrorismo. Israel, por muchos motivos, está molesto con España y nuestro gobierno permite que se apedree su embajada y constantemente equipara al Ejército de Israel con los terroristas árabes. Ya es hora de decir alto y muy claro que Israel es la única democracia de Oriente Medio, que han convertido un desierto en un vergel, que hace de guardia de seguridad de Europa Occidental y además, evita que miles de terroristas árabes lleguen a nuestros felices países dispuestos a ir al cielo, pero eso sí, prolijamente acompañados por nuestros hijos. Sólo hasta que se está en un estado de guerra permanente se puede entender que en algunas ocasiones, pocas, se puedan cometer extralimitaciones.

Me dicen que en Panamá hay una importante población judía y que además lidera en algunos campos el mundo de los negocios colaborando de manera decisiva en el despegue económico del Panamá de los últimos años. También me dicen que ustedes son un ejemplo de convivencia entre cristianos, árabes y judíos. Les felicito y estoy seguro que esa fórmula de convivencia genera progreso y libertad.

Gran respuesta internacional a la catástrofe de Haití, Israel también en primera línea. Sólo fallan estruendosamente los actores de la Izquierda Caviar, que mientras entran y salen de los eventos de Hollywood vestidos de alta costura, resaltan su compromiso con el país caribeño e instando, eso sí, a los demás, a generosas ayudas. En el caso de que se trasladen hasta Haití para hacerse "la foto", se disfrazan de explorador Dr. Livingston. La única gran excepción, Sandra Bullock, y no es la primera vez.

101 años de Panamá América

 
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