Esperanza para el camino ecológico
A última hora de la semana pasada, el ministro de Obras Públicas, Eduardo Quirós, declaró que no descartaba que el proyecto de carretera que uniría a Boquete con Cerro Punta se construya por la llamada ruta sur, que parte desde la población de Cuesta de Piedra. De ese modo, se daría solución a las diversas voces cívicas de Chiriquí, que incluyen a la Iglesia, que vienen demandando que la vía siga esta última ruta y no la del Camino de los Quetzales, más al Norte, que partiría en dos el Parque Nacional Volcán Barú, un lugar de invaluable riqueza ecológica y singular belleza.
La ruta sur, aunque más cara, no causaría los daños medioambientales que la del norte, que partiría desde Cerro Punta. Si esta última se construyera, la rica fauna del lugar no tendría forma de transitar desde la zona del Volcán Barú hacia la cordillera más al norte y viceversa, sin tener que exponerse a ser arrollada por los automóviles que usaría la vía. Es el mismo triste espectáculo, multiplicado muchas veces, que los habitantes de la ciudad de Panamá contemplamos al transitar diariamente por las vías que atraviesan el Parque Natural Metropolitano.
Otra ventaja de la ruta sur es que serviría a más comunidades y a mayor número de productores. Hoy día, numerosos vecinos del lugar se ven forzados a sacar sus productos a caballo. La vía incorporaría a amplios sectores vecinos de Cuesta de Piedra a la economía nacional, al dárseles mayor facilidad para sacar sus frutos hacia los mercados de David y Concepción.
La idea de comunicar a Boquete con la vía Concepción - Volcán - Cerro Punta, es excelente, siempre que se haga al menor costo ambiental posible. En primer lugar, porque son vastas zonas productivas de excelentes tierras; y en segundo, porque facilita el flujo turístico la región. La vía, permitiría circunvalar entre Cerro Punta, Volcán, Cuesta de Piedra, Potrerillos, Boquete, David, Concepción, para luego retornar a Cuesta de Piedra y así otra vez rumbo a Volcán. En la actualidad, Boquete y Cerro Punta se comunican a través de una carretera que describe una “U” en la que ambas se ubican en los extremos superiores. La vía por Cuesta de Piedra, describiría una “A” invertida, con ambas poblaciones situadas igual a los dos extremos superiores de esa letra al revés.
Ojalá prevalezca el buen criterio que no es otro que la toma de una decisión que armonice el interés mayoritario de la comunidad, el de las organizaciones ambientalistas, el de los productores y el del medioambiente.
En suma, lo que se requiere para garantizar la sostenibilidad de las reformas es la voluntad política del gobierno que las introduce, para profundizar su contenido y eliminar de esta forma las trabas para un funcionamiento más ágil de los mercados.
Es necesario, igualmente, que el Estado vele cuidadosamente porque los beneficios de las nuevas “reglas de juego” se filtren hacia la mayoría de la población. Si el gobierno es capaz de lograr que estos cambios ocurran en un ambiente transparente y, en el que la población percibe claramente que las reformas no están dirigidas a beneficiar a determinados grupos en particular, se habrá dado un gran paso para garantizar que, al menos en el mediano plazo, las reglas básicas de la economía de mercado serán respetadas.
La ruta sur, aunque más cara, no causaría los daños medioambientales que la del norte, que partiría desde Cerro Punta. Si esta última se construyera, la rica fauna del lugar no tendría forma de transitar desde la zona del Volcán Barú hacia la cordillera más al norte y viceversa, sin tener que exponerse a ser arrollada por los automóviles que usaría la vía. Es el mismo triste espectáculo, multiplicado muchas veces, que los habitantes de la ciudad de Panamá contemplamos al transitar diariamente por las vías que atraviesan el Parque Natural Metropolitano.
Otra ventaja de la ruta sur es que serviría a más comunidades y a mayor número de productores. Hoy día, numerosos vecinos del lugar se ven forzados a sacar sus productos a caballo. La vía incorporaría a amplios sectores vecinos de Cuesta de Piedra a la economía nacional, al dárseles mayor facilidad para sacar sus frutos hacia los mercados de David y Concepción.
La idea de comunicar a Boquete con la vía Concepción - Volcán - Cerro Punta, es excelente, siempre que se haga al menor costo ambiental posible. En primer lugar, porque son vastas zonas productivas de excelentes tierras; y en segundo, porque facilita el flujo turístico la región. La vía, permitiría circunvalar entre Cerro Punta, Volcán, Cuesta de Piedra, Potrerillos, Boquete, David, Concepción, para luego retornar a Cuesta de Piedra y así otra vez rumbo a Volcán. En la actualidad, Boquete y Cerro Punta se comunican a través de una carretera que describe una “U” en la que ambas se ubican en los extremos superiores. La vía por Cuesta de Piedra, describiría una “A” invertida, con ambas poblaciones situadas igual a los dos extremos superiores de esa letra al revés.
Ojalá prevalezca el buen criterio que no es otro que la toma de una decisión que armonice el interés mayoritario de la comunidad, el de las organizaciones ambientalistas, el de los productores y el del medioambiente.
En suma, lo que se requiere para garantizar la sostenibilidad de las reformas es la voluntad política del gobierno que las introduce, para profundizar su contenido y eliminar de esta forma las trabas para un funcionamiento más ágil de los mercados.
Es necesario, igualmente, que el Estado vele cuidadosamente porque los beneficios de las nuevas “reglas de juego” se filtren hacia la mayoría de la población. Si el gobierno es capaz de lograr que estos cambios ocurran en un ambiente transparente y, en el que la población percibe claramente que las reformas no están dirigidas a beneficiar a determinados grupos en particular, se habrá dado un gran paso para garantizar que, al menos en el mediano plazo, las reglas básicas de la economía de mercado serán respetadas.