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Espionaje absurdo


Le hemos pedido al Canciller de la República certificar si mi nombre y el de los miembros del National Security Center, que estuvieron de visita en Panamá hace poco, se encuentran entre los individuos que el gobierno arnulfista considera que intentan desestabilizar al gobierno y al país. Según el ministro Miguel Alemán, los colaboradores panameños de estos potenciales subversivos han sido objeto de seguimiento por parte de los organismos de seguridad del Estado. Pensar que los norteamericanos, que tienen 13 años de viajar a Panamá en lo que ellos denominan "fact finding missions" constituyen un grupo de subversivos, no solo es absurdo sino que es muy peligroso para la incipiente democracia panameña. Pedirle a los organismos de seguridad que vigilen los movimientos de quienes como yo hemos coordinado las visitas de los estadounidenses raya en un comportamiento irracional, habida cuenta que mis opiniones sobre el retorno negociado de los norteamericanos a Panamá es harta conocida y coincide con la opinión de más del 80% de los panameños que verían con buenos ojos una renovada presencia gringa en nuestro territorio.
Todas las encuestas de opinión pública lo confirman, como las opiniones expresadas por las numerosas personalidades panameñas que intercambiaron puntos de vista con la delegación del National Security Center. Sería bueno conocer si los sabuesos de la Gestapo panameña tienen entre sus sospechosos al Dr. Marcel Salamín, asesor de la Cancillería quien disertó sobre el acuerdo antidrogas recién firmado, los doctores Eloy Alfaro y Eduardo Morgan, quienes analizaron el alcance de un tratado tributario que Washington quiere a toda costa, Javier Romero, Eric Jackson y Michelle Lescure, quienes hablaron sobre la corrupción imperante o el coronel David Hunt, Felix Carles, Walter Luschinger y el empresario Desmond Harrington, quienes conversaron sobre las relaciones bilaterales entre Panamá y Estados Unidos. Si de sospechosos y subversivos se trata, me imagino que tienen en la lista a Mayín Correa y a Julio Miller porque gentilmente cedieron tiempo en sus programas informativos para conocer las opiniones de los delegados del National Security Center y al líder sindical Ray Bishop, quien también fungió como coordinador de la visita. Los delegados del NSC, entre los que se encuentra el general retirado Richard Anson, excomandante del Ejército Sur en Panamá, reaccionaron con sorpresa al conocer las declaraciones del Canciller.
No pueden creer que el gobierno arnulfista pretenda comportarse como lo hacía el antiguo régimen soviético, que utilizaba la KGB para vigilar a los visitantes norteamericanos y los ciudadanos rusos que hablaban con ellos. La NSC mantiene excelentes contactos con el congreso de Estados Unidos y como me informó telefonicamente Richard Delgaudio, presidente del NSC, de comprobarse que su organización y sus miembros forman parte de la lista mencionada por el ministro Alemán y que se les intenta vincular a un proceso de desestabilización, pedirán una audiencia en el congreso para denunciar al gobierno panameño. De todos es conocido la proclividad del partido Arnulfista de inventar golpes y tramas para justificar un gobierno donde el nepotismo, el tráfico de influencias y la corrupción son sus cartas de presentación.
Ahora nos inventan un nuevo complot desde Estados Unidos. Ya nos habían advertido que los organismos de seguridad del Estado se han politizado. No se investigan a delincuentes y narcotraficantes porque la fuga de información sensitiva es la norma, pero sí se pretende vigilar a panameños serios y trabajadores que buscan estrechar los vínculos con Estados Unidos. Corrija el curso señora Presidenta, porque personas que como yo luchamos contra la dictadura norieguista no cederemos a la presión o el chantaje político, venga de donde venga.

101 años de Panamá América

 
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