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Espíritu Santo


Es el domingo de Pentecostés. Recordemos que era una fiesta hebrea, una de las tres fiestas de peregrinación del Antiguo Testamento. Era originariamente una fiesta agrícola de la siega.
Y el elemento característico de las ceremonias de Pentecostés era el ofrecimiento de dos panes cocidos con levadura (lev. 23, 25ss). Aparece aquí clara la conexión con la fiesta de los ácimos, porque el ciclo se inicia con panes sin fermentar y acaba con panes fermentados. También cronológicamente se orienta la fiesta de Pentecostés de acuerdo con la de los ácimos, porque se celebra siete semanas después de ésta. Es significativo el sentido, el nombre de "fiesta de las semanas".
Los hechos de Pentecostés, que viene del adjetivo numeral griego "pente y konta" i.e. cincuenta, hoy hace 50 días celebramos la pascua (11 de abril -30 de mayo), y en los Hechos de los Apóstoles nos habla de la efusión del Espíritu y fundación del nuevo pueblo de Dios. Según Lucas en Hechos 2, 2-13, el Espíritu se repartió bajo forma de lenguas de fuego entre todos los discípulos reunidos que, según 1,15 serían unas 120 personas. Comenzaron a hablar "en otras lenguas"; según el v. 6, cada uno de los extranjeros les oía, en su propia lengua o dialecto. Lucas insinúa un milagro no sólo en los que oían, sino también en los que hablaban, v.4. Es innegable porque para "otros" este lenguaje era ininteligible. Sin entrar en discusiones sobre este fenómeno, podemos decir que la intención de Lucas es demostrar cómo en virtud del Espíritu Santo la predicación del Evangelio de Jesucristo se difundió desde Jerusalén a todos los pueblos.
En el Sermón de la Cena, según San Juan, Jesús nos habla del Espíritu Santo refiriéndose a esta Fuerza de Dios, como "el que nos enseñará todas las cosas", Juan 14 v. 25. "El Espíritu de la verdad que dará testimonio de El", 15v. 26, se refiere a El, como el Paráclito, es decir el Consolador en 16, 5-7, "Os cumple que me vaya, si no, el Paráclito no vendrá vosotros". "El convencerá al mundo cuanto al pecado, cuanto a la justicia y cuanto al juicio. Y nos guiará en el camino de la verdad integral. El Espíritu glorificará a Cristo, porque recibirá de lo de El".
La liturgia por siglos interpretando el clamor de la cristiandad gime y clama: Ven, Espíritu Santo y consciente de la vaciedad de vaciedades que vivimos y queremos seguir viviendo, le ruega que llene la faz de la tierra. Reple tourum corda fidelium: llena los corazones de tus fieles, y que ojalá estemos dispuestos a recibirlo, pues el país entero lo necesita y más los miembros que participan en las prácticas de la Iglesia católica.
Durante todo este tiempo en la liturgia diaria se nos sirvió la palabra que Dios tomada de los Hechos de los Apóstoles y del Evangelio de San Juan. En los primeros hechos asumimos que ya habían recibido el Espíritu Santo y eso explica cómo apóstoles como Pedro, que flaqueó en los sucesos de la Pasión, se volvió un personaje intrépido echándoles en cara a sus interlocutores judíos el error que habían cometido y predicando el kerygma, el contenido fundamental de la misión de Jesucristo verdadero Dios y verdadero hombre. A través de sus discursos valientes y proclamadores de la Buena Nueva se expuso a que lo arrestaran y para que el poder del Señor se mostrara a través de él. Luego nos presentan los Hechos la conversión espectacular de Pablo y cómo del perseguidor del Nuevo Camino se volvió el Apóstol por antonomasia. Y así se fue haciendo esta primera comunidad que llamamos Iglesia.
¿Dónde tenemos el encuentro con Jesús en nuestras vidas, en la oración en el templo, en el trabajo, en la familia, en ayudar a otros? El Señor dice: "¡Yo estaré con vosotros todos los días hasta la consumación del mundo!" (Mt.28,20) ¿Qué significa? Los primeros cristianos se hicieron la misma pregunta y llegaron a entender progresivamente cómo ellos iban a mantener viva la visión de Jesús del Reino de Dios. Inspirados por su promesa, los discípulos de Jesús empezaron a movilizarse hacia el mundo y en el mundo. Primero fueron a Judea, luego a Galilea, a Samaria, Asia Menor, y así por todo el mundo. El primer nombre que se les dio a los seguidores fue "El Camino", el camino de Jesús. Pronto ellos fueron llamados "cristianos". Últimamente fueron llamados "Iglesia", de la palabra griega "eklesia" que significa asamblea, reunión de creyentes teniendo como alma, el Espíritu Santo.

101 años de Panamá América

 
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