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¿Está deprimido? (II)


¿Se pasa largas horas durmiendo, o quedándose en la cama mucho tiempo, o sentado en una silla horas y horas sin hacer nada? ¿ Siente autolástima o desprecio por usted mismo? ¿Se siente normalmente sin vigor, sin energía, cansado? ¿Se repite constantemente, “que no vale la pena vivir, para qué luchar, nada me llena, ojalá me muriera”? Pues si hay dos o más rasgos de estos en usted, está pasando por una crisis depresiva. En el fondo de todo depresivo hay un deseo de destruirse, de acabarse. Ya no quiere luchar y se declaró a sí mismo derrotado. Todo lo ve gris, negativo, sin solución.

Vuelvo a preguntarle: ¿A tenido alguna pérdida irreparable para usted? Pues a considerar que el único realmente necesario es Dios y que si ha muerto un ser querido, lo verá en el cielo ya que hay resurrección y que cualquier cosa material que haya perdido no es esencialmente necesaria para vivir. ¿A cometido en el pasado algo que no se perdona? Pues a buscar la reconciliación con Dios, con usted mismo y a buscar reparar el daño hecho si se puede. ¿Tiene un complejo de inferioridad que no puede superar? A contar las cosas buenas que tiene usted, lo bueno que ha hecho, a pensar en un Dios que lo ama, que lo hizo a su imagen y semejanza. ¿Lo han jubilado y se encuentra de que no hace nada y de que no es útil para nada? Pues a buscar que hacer por los demás, a mantenerse activo en otras cosas, a no dejarse vencer por la inercia. ¿Tiene un gran agotamiento mental y físico? A tomar un tiempo de descanso, a hacer deporte, a cambiar su dieta por una alimentación saludable, a ingresar en un grupo religioso y a buscar hacer cosas agradables sin otro interés que divertirse sanamente. Si se llena de Dios, vive intensamente su fe, busca nuevas metas, goza de amistades sinceras y ve cada día como algo nuevo, podrá vence la depresión porque con el Señor usted es invencible.

101 años de Panamá América

 
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