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Esta noche, la libertad


Durante los oscuros días en que la nación panameña sufría la opresión de la dictadura militar, sucumbió uno de los monumentos a la tiranía más sórdidos de la historia. Al anochecer del 9 de noviembre de 1989, en cuestión de horas y sin que nadie lo previera, caía colapsado el oprobioso Muro de Berlín.

Por casi tres décadas, este Muro cercó arbitrariamente a la mitad occidental de la antigua capital alemana. Tras la II Guerra Mundial, Berlín había quedado fraccionada en cuatro zonas de ocupación que de hecho se convirtieron en dos: el Berlín Oeste capitalista y el Berlín Este comunista. Tras la división de Alemania en estados antagónicos - la República Federal de Alemania y la República Democrática Alemana - separados por una intransitable frontera militarizada, Berlín se convirtió en el punto en donde los alemanes del Este podían interactuar con sus hermanos del Oeste libre de la ciudad.

Para la jerarquía comunista, esa brecha en la "Cortina de Hierro" que fracturaba a la Europa de posguerra era insoportable. Miles abandonaban el prometido "paraíso" socialista, hallando en Berlín su puerta de salida. Resuelto a frenar este éxodo, el gobierno alemán oriental levantó el Muro en agosto de 1961. No era muralla de defensa, sino una de encierro: las armas apostadas a lo largo de su extensión apuntaban no a supuestos enemigos capitalistas sino a alemanes que pretendían escapar hacia Occidente. Los cientos que murieron asesinados intentando cruzar el Muro berlinés provinieron todos de la mal llamada Alemania "Democrática".

En ese 9 de noviembre hace 18 años parecía increíble que el tan odiado Muro estuviera cayendo ante nuestros ojos. Caía no por bombas sino por la fuerza de las ideas. Aquellas escenas de quienes celebraron su desplome escalando al tope de su grotesca estructura son imborrables.

Entonces un estudiante de doctorado en Inglaterra, nunca olvidaré los momentos históricos que las pantallas de televisión de la BBC de Londres mantuvieron transmitiendo desde un eufórico Berlín hasta el amanecer.

Dos años antes me había encontrado bajo la sombra del Muro sin sospechar que ese día de libertad llegaría tan pronto a una Alemania reunificada. El incontenible júbilo de los alemanes fue compartido por todo el mundo libre.

En las semanas siguientes las dictaduras comunistas de Europa oriental fueron cayendo una tras otra.

El año 1989 estaba por terminar y solo me preguntaba cuándo esa libertad reconquistada por los alemanes con sangre e incontables sacrificios iría a ser felizmente compartida por el subyugado pueblo panameño.

101 años de Panamá América

 
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