Esta violencia no es de aquí
Desde siempre, Panamá se había caracterizado por ser una tierra de paz. Tanto así que a diferencia del resto de las antiguas colonias españolas, aquí la independencia de España se logró sin cruentas batallas y sin traumáticos enfrentamientos contra las tropas realistas.
Pero desde nuestra anexión voluntaria a la Gran Colombia, las cosas comenzaron a cambiar. La influencia de las duras desavenencias entre liberales y conservadores, vinieron a tener en tierra istmeña un desenlace trágico, debido a la guerra de los mil días.
Luego de la separación de Colombia en 1903, hubo un largo periodo de relativa paz y nos mantuvimos al margen de la violencia política desatada desde 1930 en el hermano país sureño.
Ahora, nuevamente la violencia foránea proveniente del norte y del sur, esta vez producto del crimen organizado y el narcotráfico, está amenazando nuestra tranquilidad ciudadana.