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Estados Unidos, ¿democracia o imperio?


La aventura norteamericana en Irak ha sido un desastre y ya es hora de instrumentar una política extranjera bajo la ley y con la cooperación internacional. El costo de la guerra se ha disparado, mientras que aquí avanzamos hacia un estado policial y estamos perdiendo nuestros amigos en el extranjero. La dirigencia republicana, incluyendo a los principales precandidatos a la presidencia, la derecha religiosa, fundaciones conservadoras y las páginas editoriales del "Wall Street Journal" promueven la guerra. Y aunque muchos republicanos se opusieron a la guerra en Kosovo, lo hicieron principalmente porque la comenzó el presidente demócrata Bill Clinton. En esa ocasión, la intervención también se basó en información falsificada.
La mayoría de los líderes demócratas también votó en apoyo de la guerra en Irak, para ganar puntos con poderosos cabilderos y, por ello, su política exterior a menudo coincide con la de los neoconservadores. Por eso hay 15,300 apartados especiales en el último presupuesto federal que respaldan proyectos con fines militares en todos los estados. Por ejemplo, el avión de combate F-22 tiene mil subcontratistas en 43 estados. La consecuencia es que Washington se ha ganado la enemistad de una cuarta parte de los habitantes del mundo y los militaristas siguen buscando nuevos conflictos, quizás con China, para justificar costosos armamentos que nada tienen que ver con la mal llamada "guerra contra el terrorismo".
Para cambiar la mentalidad en Washington de vaquero, que primero dispara y luego averigua qué pasa, no es suficiente derrotar a George W. Bush. La oposición a nuevas guerras requiere la cooperación de la izquierda, los libertarios y la derecha constitucionalista que sigue creyendo en gobiernos limitados. También sucede que se está perdiendo el significado tradicional de lo que es derecha e izquierda. La izquierda norteamericana ya no apoya constantemente impuestos confiscatorios y el llamado estado de bienestar. La derecha ya no apoya presupuestos balanceados, gobiernos pequeños y las libertades garantizadas por la Constitución. Hoy son otras las discrepancias importantes, tales como la diferencia entre república e imperio, libre comercio y proteccionismo, pro o antiinmigración, constitucionalistas vs. el Gran Hermano. Además han surgido intereses comunes que unen a los moderados de ambos partidos en contra de la guerra. Los une el rechazo al gasto de billones en guerras sin fin, lo cual amenaza las rebajas a los impuestos y la seguridad social.
La mayoría de los norteamericanos está siempre dispuesta a ceder parte de su libertad para supuestamente lograr mayor seguridad y posibles futuros ataques terroristas debilitarían aún más la protección constitucional a la libertad individual. Pero las democracias no pueden ser imperios y el imperio significa perder nuestra democracia.
(*) Fue corresponsal en "Journal of Commerce".
www.aipenet.com

Él lleva más de dos años en el oficio y lo hace "para no vender droga ni robar".
Comenta que sólo recoge B/. 20 diarios.
Dice que en el día acude a entrevistas de trabajo, además lee los diarios y entrega solicitudes, pero todavía no lo han llamado.
En su mirada se notó la impotencia, la intranquilidad y la desesperación por un futuro incierto.
Él solo pide trabajo; sin embargo, expresó: "el gobierno nos persigue, pero no nos da soluciones de transporte al usuario"
La noche del pasado martes los agentes de Tránsito multaron a dos conductores por desobedecer el Decreto Ley 640 del 27 de Diciembre de 2006.
La normativa en su artículo 250 establece que el conductor que sea sorprendido prestando el servicio sin autorización, por reincidencia, se le suspenderá la licencia de conducir y su vehículo será llevado a un patio por una grúa privada.
En ese sentido, Omar Ábrego, de la Coordinadora de Usuarios y Dueños de Carros Particulares de Arraiján, fue claro en que "eso de la primera vez es cuento". Los vehículos son remolcados sin necesidad de ser reincidentes, como le ocurrió a él.
"Las autoridades nos asedian, por lo que no hemos para encontrar soluciones".
Sin embargo, asegura que nada ocurre, pues las personas siguen encontrando un servicio que los lleva a sus casas rápido.
  • El alcalde de Panamá, Juan Carlos Navarro, señaló que la situación del transporte en la capital y en las áreas aledañas es gravísimo, ya que la calidad no es la ideal y está muy lejos de serlo.

  • Dice que el usuario recibe un pésimo servicio de transporte y que eso lo reconocen los mismos transportistas y las personas.


¿Qué opina de este servicio de transporte?
Marco Moreno: "Lo que buscamos es llegar rápido a la casa sin perder tiempo. Pienso que es nuestro derecho porque es un país democrático y las autoridades no resuelven nada.
Juan Alberto: "Yo tengo derecho de transportarme como quiera, además el transporte del Oeste es deficiente. Las autoridades son injustas y atrevidas con los usuarios".
Isabel Acosta: "Yo pago con mi dinero el transporte que quiero. Pienso que hay que legalizar el servicio porque el transporte del Oeste no funciona, además ir a la Terminal me toma el triple de tiempo y es injusto".
Carolina Contreras: "La terminal está muy lejos, además, en una ocasión, por no tener el real me dejó el bus. Los buses demoran mucho y nos quieren obligar a ir allá. Las autoridades sólo ponen multas".
Melquiades Delgado: "Es una injusticia con los residentes del Oeste, ya que nos persiguen y nos bajan de los vehículos. Sólo queremos llegar a nuestras casas rápido, limpios y sin muchas vueltas".

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