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Estados Unidos tuerce brazos


La errada política exterior norteamericana continúa dando muestras de sus sistemáticas imposiciones para con los países indoamericanos (latinomericanos). Un bochornoso chantaje impone nuevamente el gobierno de Estados Unidos (EU) a través de sus autoridades, cuando una ambigua "petición" de la señora Condolesa Rice sobre la extensión de "preferencias" para la Comunidad Andina de Naciones (antiguo Grupo Andino) es habilidosamente manejada excluyendo a los dos miembros más pobres, Ecuador y Bolivia.
El motivo, obligar a estos dos pueblos a firmar acuerdos leoninos (Tratados de Libre Comercio, TLC) con la nación más poderosa del mundo actual.
¿Por qué si las llamadas "preferencias" fueron otorgadas desde un principio al grupo de países que conforman la CAN (o Grupo Andino) ahora excluyen a Bolivia y Ecuador que, además, son los dos más pobres del grupo?
Resulta incongruente que si estos llamados tratados de libre comercio sean vehículos que permitan negociaciones de justo intercambio comercial bilateral, sean requisito impuesto para acceder a una extensión que, económicamente, no perjudica al otorgante sino que, por el contrario, ayudaría a enderezar un poco el rol que debería jugar política y justicieramente EU, en y para, el continente americano. Esto viene a comprobar que los TLC son entuertos, que someten más a los países del Tercer Mundo, en este caso, Ecuador y Bolivia, a favor de su hermano rico en nuestro continente. Se continúa con la insana e inhumana práctica del chantaje. Esto deja claro también que seguimos siendo tratados como el patio trasero para la basura y refleja el disgusto de Washington por los gobiernos que, democráticamente, han escogido Ecuador y Bolivia, con Evo Morales y el recién elegido Rafael Correa, y además comprueba porqué se retiro Venezuela del CAN. Es el castigo por elegir a gobernantes que no son del agrado del "establishment" norteamericano.
Lógicamente, el silencio cómplice de los socios europeos, la OMC y la ONU, será igual que siempre. La UE (Unión Europea) seguirá beneficiándose del hambre de África, mientras su socio en el G-8, EU (sigla al revés con idéntico proceder) hará lo propio con Centro, Suramérica y el Caribe.
La situación es bien clara: o te sometes a las imposiciones y a la globalización, o te sometemos por la fuerza. Con razón el 2% de la población mundial posee más del 50% de la riqueza mundial, y éste 2% vive en los EU y la UE.
Por escoger mandatarios nacionalistas y defensores de las grandes mayorías de pobres, estos países deben continuar sufriendo los embates de la política del garrote. Resulta inmoralmente comprensible también que se estén dando los pasos para volver a imponer el militarismo gorilista de los Pinochet, Zomozas, Strosners, Videla y Noriega, para citar algunos prestantes exponentes de la dolorosa tragedia amparada por EU en Indoamérica. Con estas imposiciones, utilizadas como parte de los mecanismos de sometimiento y dependencia de los países ricos, no es posible lograr paz ni desarrollo en los países pobres, no es posible bajar los niveles de insalubridad y desempleo; por el contrario, estas prácticas aberrantes contribuyen a aumentar los bolsones de pobreza extrema, los vicios, la prostitución, el trabajo infantil y el narcotráfico en una población que se encuentra acorralada, sobreexplotada y donde las necesidades básicas de supervivencia los empuja al abismo. Con políticas y prácticas como éstas no se combate el terrorismo; tampoco con las invasiones ilegales, inmorales e injustas como las de Irak y Afganistán, cuyas consecuencias nefastas sólo hasta ahora reconocen sus ejecutores, léase EU- Inglaterra -España.
Los altos índices de mortalidad por desnutrición, violencia social o guerras, deben parar. Esta es una responsabilidad primaria de quienes se han erigido dueños del mundo.
Los pueblos y gobiernos de Indoamérica deben cerrar filas ante el histórico abuso y saqueo de sus riquezas por parte de los imperios, y esto no se logra con la sumisión y el entreguismo. El caramelo de las limosnas hipócritas debe ser rechazado. Debe prevalecer la justicia dentro de un contexto internacional y nuestros pueblos, con grandes dificultades, ya están avanzando para lograrlo. La integración de éstos es urgentemente necesaria. (Mateo 5: 6-12)
(El autor envió esta colaboración a nuestra redacción el pasado 7 de diciembre).
(jhpertuz@hotmail.com)

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