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Estancamiento económico a la vista


Consecuencia del prematuro inicio de la campaña política será el estancamiento de las actividades económicas, que fue uno de los mayores reparos que formulamos a la fallida aventura reeleccionista del Presidente Ernesto Pérez Balladares.
Con esa opinión ha coincidido el dirigente sindical Mariano Mena, quien ha explicado que el ambiente de convulsión política no es el más apto para las inversiones; lo que es peor, si se toma en cuenta que la campaña empezó en noviembre del año pasado, con el anuncio del mandatario de su decisión de reformar la Constitución con tal propósito.
Las aprensiones anteriores se ven reforzadas por el director del Instituto de Estudios Nacionales de la Universidad de Panamá (IDEN), el economista independiente Juan Jované, quien anticipa un período de incertidumbre y desaceleración en la economía, porque los agentes económicos en tales condiciones, tienden a posponer sus decisiones, lo que se prolongará al menos hasta mayo próximo.
A lo anterior ha de sumarse, según Jované, la crisis financiera de Asia y Rusia, la que ya se propaga por las bolsas más importantes del mundo, incluso la de Nueva York. Este hecho, para nosotros, repercutirá negativamente en Panamá, porque nuestra economía está ligada a la de Estados Unidos, lo que hace que acá suframos efectos reflejos de lo que allá ocurre, con algunos meses de diferencia.
Pero hay algo más serio, y es que el gobierno nacional no hace nada para atemperar el impacto de la ola que se nos viene encima. Así por ejemplo, el martes pasado, uno de sus legisladores, Carlos Smith, presentó un proyecto de ley que pretende elevar la cuota del seguro educativo que pagamos trabajadores, empresarios y profesionales independientes, con el pretexto de reforzar los programas de nutrición escolar y educación sindical.
Según el cálculo de Smith, su iniciativa, elevaría entre B/.8 y B/.10 millones anuales las recaudaciones de ese rubro impositivo. Panamá tiene una altísima carga social e impositiva que desalienta las inversiones; y un incremento en ese rubro sería inoportuno. Los impuestos se elevan en tiempos de prosperidad, no de crisis.
Por otra parte, el Canal no está en su mejor momento; tampoco la Zona Libre tras la crisis que azota a sus clientes sudamericanos; el sector agropecuario ya pagó su cuota con el Fenómeno del Niño, y la construcción está en descenso. En tales circunstancias, lo ideal es no hacer olas. E iniciativas tales como la fusión de los ministerios de Hacienda y Planificación deben aguardar al próximo gobierno.

101 años de Panamá América

 
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