Estando lejos, te siento cerca
Siento que fuiste creada en medio de gritos de indígenas que sembraban tus raíces de grandes árboles de frutos de colores espléndidos. Naciste cuando el primer estudiante alzó tu bandera y luchó por ti, maduraste cuando se cantaba tu voz en otra tierra hermana, y sigues viva, cuando sentimos que no se debe perder la esperanza de verte nacer en una tierra “realmente” soberana, donde solo ondee una sola cultura, donde los mares que te abrazan sean libres y acojan los nuevos seres que nacerán en esta tierra llena de esperanza.
Solo quisiera decirte que añoro tus amaneceres, que llenan de rocío los papos de la vereda de casa, cuando comienza el rumor de los nacionales, cuando los niños de blanco y azul van a comprender porqué pisan esta tierra que los llenara de orgullo al conocerte tan profunda y luchadora.
Has resistido el azote de dictaduras llenas de sufrimientos, de deseos de bienestares propios, además de una invasión que dejó una huella en el corazón de cada uno de los nacionales, que dejó lágrimas congeladas y silencios profundos que nunca tuvieron respuestas, pero dejó héroes que creyeron en un país libre, que defendieron nuestra mayor causa llamada soberanía.
Sabes, ahora que estoy fuera , empecé a encontrar en tu simpleza, la creencia de que tenemos que tener fe, avanzar, y construir lo que nuestros mártires sembraron en luchas de vida y muerte, sentar bases sólidas para que nuevas generaciones caminen realmente en un territorio libre de segundas opciones y vivir de primeras oportunidades para los nuestros.
Necesitamos seguir respirando por los demás, por una causa buena, pero por una patria donde sentimos que la abrazamos tan fuerte que se hizo tan angostita para poder unir a tierras hermanas, y se mantiene latiendo llenando de verde al horizonte.
Regresaré a tus costas, donde el mar rompe tan fuerte como la fuerza del indio bravío, caminaré sobre la tierra que el campesino bajo lluvias de rocío siembra la esperanza nacional, me sentaré en las bancas de tu ciudad antigua a sentir el olor de ropa tendida, caminaré entre niños y jóvenes llenos de esperanza y recordarles que son la fuerza que mueve al país, conversar con los viejos que levantaron nuestra tierra en medio de lucha, y sentir a mi “gente” con sonrisas de luz como sol de mediodía y gracias por abrazarnos en tu tierra fértil, y recordarnos que la lucha continúa por la verdadera soberanía de un territorio libre de ataduras y de convertirnos en el istmo, que el primer indígena que besó nuestra tierra hasta como cada uno de nosotros, sueña, que sea nuestro “Panamá”.
* Panameño estudiante en la Escuela Latinoamericana de Medicina, Cuba.
jcballesterosu@hotmail.com