Estaremos vigilantes
Son tantos los problemas que confronta la nación que se hace necesaria la participación de todos a fin de que el régimen que acaba de instaurarse pueda ir dando solución a cada uno de ellos con responsabilidad y vocación de patria. No caben ahora los intereses partidistas, ni las ambiciones personales.
Las acciones del nuevo gobierno deben ser transparentes y orientadas a lograr la paz, tranquilidad y seguridad que el país necesita para entregarse al trabajo constructivo. Aún no hemos perdido la confianza, porque seguimos creyendo en los hombres y mujeres de Panamá; en aquellos que tienen como sostén y guía la presencia de valores éticos y morales; en las organizaciones cívicas y de trabajadores que han tenido su origen en el anhelo supremo de aportar a la nación los mejores esfuerzos y sueños, no hemos perdido la con fianza, porque el gobierno que apenas ha comenzado nos habla con mucha insistencia de un CAMBIO, de una reflexión que nos permita evaluar nuestras ejecutorias y así darnos cuenta si estamos actuando como lo exige la nación; un cambio de actitud que nos lleve a trabajar por todos los sectores del país.
Gobierno, empresa privada, trabajadores y comunidad nacional, tienen que identificarse frente a los graves problemas que confronta Panamá.
No es la oportunidad para la crítica destructiva y los análisis colmados de egoísmo que, en lugar de ayudar a la solución del problema económico y social que estamos viviendo, deterioran aún más la incipiente democracia que tenemos y necesitamos fortalecer con la participación de todos los panameños. Sentimos profundo dolor cuando observamos en los medios de comunicación pro blemas como la violencia, la corrupción, la ineficiencia de las instituciones gubernamentales; cuando vemos que uno de los renglones más importantes de la vida nacional, sigue a la deriva perjudicando a miles de familias de la capital y del interior del país que anhelan que sus hijos se capaciten para la lucha por la vida y se ha entronizado en ella la corrupción y el juega vivo.
El momento que vive Panamá es preocupante y demanda la acción urgente de una ciudadanía consciente y capaz de producir los cambios para llevar bienestar y felicidad a miles de panameños que así lo reclaman. Así debe comprenderlo el presidente Martinelli, porque el pueblo estará vigilante y presionará para que aquellos que resulten implicados en actos de corrupción y de violencia sean castigados, ejemplarmente, por las autoridades correspondientes. Amanecerá y veremos.