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Esteban Carles Peralta


Cuando un amigo como Esteban Carles Peralta se nos va, deja un gran vacío en la comunidad nacional, en su familia y en el grupo de amistades que tuvimos la feliz oportunidad de conocerlo. Y es que Esteban Carles fue un ciudadano preocupado permanentemente por los problemas del país e hizo esfuerzos para contribuir a la consecución de un Panamá mejor; como padre de familia dio ejemplo de amor y comprensión para guiar y fortalecer las bases de su hogar formado por una distinguida familia que lamenta tan sensible desaparición. Esteban creyó en los valores éticos y morales y sobre ellos edificó la obra ejemplar que nos deja como ciudadano honesto, trabajador y creyente de la unidad familiar. Nuestro amigo Esteban dedicó su existencia a hacer el bien y al lado de su esposa Teodolinda, logró dar a sus hijos una magnífica educación y en la actualidad, son magníficos profesionales.
La tierra del Zaratí está muy triste, porque ha perdido un hijo predilecto, a un hombre que siempre tuvo confianza en los sueños y esfuerzos de los interioranos; a un coclesano que construyó a la orilla del Río Zaratí, para meterse en el alma el canto de los pájaros y la música de las aguas cantarinas que bajan de las montañas anunciando la pena del triste campesino.
En momentos en que más necesitamos la presencia de un ciudadano como él, llega la parca despiadada y nos lo lleva. Sin embargo, allí está el ejemplo indiscutible de su vida generadora de valores; allí está la brega digna de un panameño que siempre anheló lo mejor para la nación; que con plena conciencia de sus derechos y deberes se propuso ir adelante a fin de contribuir al progreso y engrandecimiento de la comunidad nacional. Para las presentes y futuras generaciones panameñas, la vida de Esteban Carles Peralta, será un ejemplo que ayudará, indiscutiblemente, a contrarrestar la quiebra de valores éticos y morales que ensombrecen la imagen de la nación. Con profunda pena despido al amigo y presento a su esposa Teodolinda de Carles, a sus hijos, Kerima, Techi, Esteban Carles hijo, mi dolor por tan irreparable pérdida.

101 años de Panamá América

 
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