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Estimulando la lectura en los jóvenes


Mucho se ha hablado acerca de los medios para incentivar la lectura en los jóvenes panameños, pero debemos prestar atención en el principal responsable de la explotación de ésta, la escuela. Si bien los padres llevan la parte principal respecto a este tema, la escuela tiene mucho que ver en el desarrollo de los futuros lectores y, por tanto, de nuestra cultura.
Hace poco tuve la oportunidad de asistir como oyente a una escuela americana en Greeley, Colorado (EU). Fue inevitable no comparar la metodología de ambos países, centrando mi atención en ese campo.
Si de literatura hablamos, la mayoría de las lecturas que nos ofrecían era de autores europeos o norteamericanos. Lo que más llama la atención no es la diferencia de lenguaje, ni siquiera el estilo con el que están escritos los libros, ni la época; sino cómo los profesores convencen a sus estudiantes de la importancia de la lectura y de lo enriquecedora que resulta si hacen de ella un hábito.
Creatividad, soltura, intercambio de criterios, en un aula de clases de tan sólo 25 estudiantes, todos con novela en mano, muy seguros de sus argumentos y opiniones. Los círculos de lectura se convierten en conversaciones agradables, en donde los profesores trasmiten su amor por la literatura a sus estudiantes y, por tanto, ellos responden muy bien a sus esfuerzos.
Al regresar a Panamá, me dio tristeza contrastar cómo nuestro profesor de literatura nos decía que no le agradaba en lo absoluto el libro de texto que tendríamos que usar este año, y que nos preparáramos psicológicamente para leer novelas de incontables páginas, y por supuesto no podía faltar la amenaza de reprobar al que se resistiera. El hablaba, nada más y nada menos, que del gran Don Quijote de la Mancha, Edipo Rey, La Celestina, entre otros clásicos literarios. Con una mueca de severa advertencia en el rostro, nos expresó que ya había leído la versión original del primero y que nosotros teníamos suerte de tener una versión adaptada, o sea resumida. Me llevé las manos al rostro, y después de tratar de escapar por unos segundos de la negativa introducción a la lectura de nuestro profesor, observé a mi alrededor y noté que mis compañeros estaban agobiados.
222 Los círculos de lectura se convierten en conversaciones agradables en donde los profesores trasmiten su amor por la literatura a sus estudiantes y, por tanto, ellos responden muy bien a sus esfuerzos.
Si conversáramos acerca de quién es el responsable del miedo o rechazo de los estudiantes hacia el grosor de los libros o hacia la literatura en sí, francamente encontraríamos muchas causas y culpables, pero desde mi punto de vista depende de los profesores que los estudiantes dejen de temerle a los libros y empiecen a interesarse en la magia que encierra la lectura.
Es lamentable observar los métodos "tradicionales" que tienen los docentes para introducir en nuestras vidas las obras clásicas, los ejercicios interminables, las sesiones de lectura en las aulas, que terminan en una hora en la que aburrimiento es el invitado especial, alternado con una que otra amenaza soltada al aire para el que se resista a leer; o a la tradicional técnica en la que el profesor lee y los estudiantes escuchan pasivamente, o por los menos así ellos suponen. Pero lo que ellos no notan es que con obras maestras como El Quijote, La Celestina, La Odisea, entre otros, no se pueden usar los mismos métodos y mucho menos si pretenden desarrollar el interés del estudiante hacia éstas.
Así que, hasta que no ocurra un cambio en la manera en que nos hablen de la Literatura, o hasta que encuentren una forma más original de ayudarnos con nuestros hábitos para leer, ya sea con círculos, charlas y hasta experiencias personales, seguiremos teniendo jóvenes panameños que ignoren de qué hablamos cuando mencionemos "el Manco de Lepanto".
A los jóvenes nos interesa la lectura, sólo hace falta que nos guíen y estimulen debidamente o, simplemente, que nos hagan descubrir de una forma agradable, los privilegios y beneficios del mundo de la lectura.

101 años de Panamá América

 
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