Estímulo a delinquir
El Ministro de Educación y el Director Regional de Salud de San Miguelito, Las Cumbres y Chilibre, son buenos promotores del quebrantamiento de las leyes.
Alumnos del Instituto Nacional, en protesta porque no estaban bien dotados de algunas cosas, optaron por destruir sillas, pupitres y computadoras. A raíz de ese destrozo, el ministro ha declarado que no siempre la sanción y medidas de fuerza y de castigo resuelven los problemas de la educación. Y ha sentenciado, cándidamente, que no le temblará la mano, si el caso se repite, para expulsar a quienes repitan la hazaña.
Lo que procedía en ese caso era estimar el valor de los daños causados, citar por escrito a los padres de familia con sus hijos los revoltosos alumnos que se hubieran podido identificar y darles un término perentorio para pagar por partes iguales el costo de los daños, advirtiéndoles que, de no cumplir, sus hijos serían expulsados 24 horas después del plazo señalado.
En cuanto al Director Regional de Salud de San Miguelito, Las Cumbres y Chilibre, también falló. En vez de amenazar a los dueños de restaurantes y fondas con multas de B/. 100.00 por habérseles descubierto falta de higiene en sus negocios, debió multarlos y darles perentorio plazo para rectificar so pena de cerrarles el local. Lo que está en juego es la salud pública y eso es un delito muy serio que no justifica condescendencia alguna. Entendemos que el mal ejemplo cunde, y por eso no podemos dejar de decirlo.