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Esto no lo quiere Dios (II)


3. Ir promoviendo una cultura de paz, empezando por la familia y siguiendo por nuestras comunidades y llevando un mensaje de reconciliación a los diferentes estamentos de la sociedad donde nos movemos. Si cultivamos un lenguaje de paz y tratamos de llevar la reconciliación a otros y nos convertimos en puentes de comunicación entre personas que están en conflicto y mantenemos nuestra armonía interior, iremos logrando pacificar nuestros ambientes. Tenemos que ser firmes en ir ayudando a resolver conflictos y no a crearlos y aumentarlos. “Bienaventurados los pacíficos, dice el Señor, porque serán hijos de Dios”.

4. Hacer mucha oración por las zonas del mundo que están en conflicto y por nuestra realidad violenta, sumándonos a grupos que promuevan la paz en nuestro país. En ese orden de cosas rechazar la violencia de cualquier clase y luchar para que desaparezca. En el caso concreto del maltrato de la mujer, de los niños, los abusos de un sistema económico que sin controles abusa de los más pobres ( y esto es violencia), de un ambiente cada vez más agresivo, donde los conflictos no se solucionan con diálogo sino con violencia, debemos estar haciendo campañas continuas en diferentes niveles, para bajar tanta pugna inhumana. Promover el respeto a la vida y saber que Dios se complace en sus hijos cuando promueven la paz y que con El venceremos la violencia interior que tenemos, porque con Dios somos invencibles.

101 años de Panamá América

 
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