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ETA promete tregua indefinida


La sorpresiva declaración de la organización terroristas ETA (patria Vasca y Libertad en lengua vasca) mezcla sentimientos ambivalentes de optimismo y cautela en la sociedad política y la sociedad civil de España y Europa. En anteriores ocasiones, la misma banda subversiva, caracterizada por crueles y gratuitos homicidios de dirigentes políticos y policías, prometió suspensión de la violencia e, incluso, aceptó negociaciones con el gobierno español de turno. Sin embargo, justificando el escepticismo pragmático de José María Aznar, Presidente del gobierno español actualmente en Perú, la banda terrorista reiteradamente ha hecho oídos sordos al clamor pacifista dentro y fuera del país vasco.
Dice Salvador de Madariaga en "Memorias de un Federalista" que "cuando los extremistas del separatismo vasco y catalán se echan a declarar que no son españoles, tentado está el que escucha de decirlos: Ojalá no lo fuerais: que así no habría problemas, pues habríais resuelto con prudencia y buen sentido el cómo colaborar con los españoles en el hogar común de la península". Por su parte, el historiador Claudio SánchezAlbornoz señala que Vasconia es la España sin romanizar. A pesar de tan ilustres opiniones, innumerables vascos actuaron en la vida con un sentido integralista típicamente español, tanto en el pasado como en el presente. Nutridos contingentes vascos participaron en la conquista de América, entre los más notables el poeta Alonso de Ercilla y el rebelde Lope de Aguirre, sin olvidar a Pascual de Andagoya, alcalde de Panamá, visitador de indios que estuvo a un tris de descubrir el imperio de los incas. De esa sangre vasca fructificó en el nuevo mundo una pléyade de descendientes de vascos, con el Libertador Simón Bolívar, padre de la integración americana. Y de religiosos católicos de origen vasco, bastaría mencionar a San Ignacio de Loyola, fundador de los jesuitas, y al defensor de los indios Fray Juan de Zumárraca.
Que los vascos sientan a Euskadi como la madre patria no desvanece que se sientan genuinamente identificados con España, algo que los violentistas de ETA pretenden pasar por alto en su irreductible nacionalismo telúrico. Con el propósito dominante de salvaguardar el regionalismo en la integralidad la España postfranquista se esforzó en crear las autonomías y subsiguientemente los gobiernos locales de Cataluña, Vacuña, Andalucía, Galicia, etc. Pero ETA obcecadamente no acepta la convivencia con las otras autonomías regionales. De ahí su soledad, su autoaislacionismo y su recurso al terrorismo, prueba confesa de su irracionalidad. Tal vez la invocación a la prueba de la tregua no es otra cosa que el reconocimiento de la soledad a la que la han arrinconado la inocuidad paradojal del terrorismo.

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