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ETA y las ilusiones de Zapatero


El Presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, es un soñador. Sueña con una alianza de civilizaciones mientras le ponen bombas en las estaciones de Madrid. Sueña con que el apaciguamiento evitará que Al Qaeda deje de considerar a Al Adaluz-España- como territorio a liberar de "los infieles" y sueña con que los asesinos terroristas de ETA se van a volver demócratas pacifistas. Cuando Chamberlain regresó de su cumbre con Hitler y prometió "Paz para nuestro tiempo", su némesis, Sir Winston Churchill, lo increpó en el parlamento diciéndole: "Tenías la alternativa de la guerra o la deshonra; escogiste la deshonra, pero tendrás la guerra".
La organización "Patria Vasca y Libertad" -el significado de las siglas de E.T.A. en vasco- surgió como un movimiento independentista en la época de la dictadura de Franco. Al emerger la democracia española con su constitución federalista y sus autonomías, la ETA optó por continuar y hasta arreciar con su campaña de terror. A lo largo de los años ha ofrecido treguas que no cumple y se ha escindido entre aquellos que ya quieren abandonar las armas y aquellos que no ha saciado su sed de sangre. Cada vez que ETA pide treguas es para reagruparse y lamerse las heridas inflingidas por el Estado Español a punto de derrotarla. No hay indicios de que ahora será diferente. Cuando un grupo realmente quiere entrar en el orden democrático y lograr sus fines pacíficamente, no declara treguas, abandona las armas y abjura de la toma del poder por medio de la violencia. Así lo hizo el FMLN en El Salvador y el M-19 en Colombia.
¿Qué más les puede ofrecer el Gobierno de Zapatero que no les otorgue desde hace muchos años la constitución española? ¿Acaso se reinterpretará el concepto de autonomía, como ya se intentó en el caso de Cataluña, con la inestabilidad institucional que generó esta insensatez?

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