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Ética en tiempo de elecciones


Es en tiempos de elecciones donde se pone más a prueba la objetividad y ética periodística. Como quien dice, hay que pisar con pies de plomos, tener guantes de seda, olfato de oso polar y vista de león, para no dejarse sorprender.
Los mismos periodistas entrevistados dan cuenta de que se debe ofrecer informaciones más profundas y no dejarse arrastrar por la política partidista.
Siria Miranda aboga por elevar el nivel de cuestionamiento a los candidatos, mientras que Luis Díaz interpreta que no es suficiente con comunicar propuestas. “Hay que hacer énfasis en los cambios que se deben dar”.
Según manifestó para que el debate político sea de altura es conveniente que los cambios se empiecen a dar antes que se inicie la campaña política.
Luis Vásquez, presentador del programa “Código Cuatro”, de RPC Canal 4, propuso que para que los periodistas estén más cerca del público que del político, se le debe dar más cabida a la opinión del ciudadano común. Según indicó, en raras excepciones los programas tienden a darle valor a las expresiones u opiniones de la gente.

Para los entrevistados, hay algo que debe quedar claro: una cosa es ser periodista y otra relacionista público. El primero se debe al público, mientras que el segundo a la institución, organización o empresa para la cual trabaja. No se puede ser las dos cosas al mismo tiempo sin perder credibilidad, porque no se puede ser juez y parte al mismo tiempo.
También se mostraron de acuerdo, en que si un periodista piensa pasar a desempeñarse en las relaciones públicas de una institución del Estado, debería separarse o pedir una licencia en el medio en el que trabaja.
Para Luis Díaz hay razones económicas que justifican a los que cruzan la línea entre las relaciones públicas y el periodismo. Según indicó, en Panamá los medios no siempre tienen la capacidad económica para retribuir al comunicador por su labor, lo que obliga a muchos de ellos a cambiar de trabajo y finalmente terminar haciendo relaciones públicas que pueden comprometerlo en su profesión.
“Hay que reconocer que uno de los profesionales que más horas diarias trabaja, es el periodista y nunca ese tiempo extra es retribuido”, destacó.

¿Es ético que el periodista reciba regalos o atenciones especiales de los políticos? Gionela Jordán, reportera de La Prensa, sentenció que no se debe recibir regalos ni de políticos ni de ninguna otra persona. Según explicó, a pesar de que el mismo comunicador no lo pida, el que lo da lo hace esperando influir sobre el periodista para quedar bien.
“El profesional de la pluma siempre debe guardar distancia de estas cosas”, aseveró Jordán, no sin antes destacar que aunque se esté mal pagado, el que entró en esta profesión lo hizo a sabiendas de que así era y lo importante es la credibilidad. “Cuando ésta se pierde, lo perdemos todo”, sentenció. Aquí cabe, destacó, una frase que tal vez todos aprendimos en la universidad: “el médico entierra sus errores y el periodistas los hace públicos”.

El códido de ética de la Sociedad Interamericana de Prensa indica que el periodista no será instrumento de intereses políticos, ideológicos, religiosos o económicos ni permitirá que sus creencias comprometan la objetividad de la información.
Reconocerá una incompatibilidad ética nunca conciliable entre las profesiones del periodista y la del relacionista público o publicista. Se obligará a comprender con absoluta claridad la separación entre noticia y anuncio; entre información noticiosa y gacetilla de relaciones públicas.
No buscará ni aceptará ventajas ni privilegios derivados del ejercicio de su profesión.

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