default

EU, la OEA, Caricom y Haití


La reacción inicial de Estados Uni dos (EU) ante la sangrienta crisis política de Haití está haciendo sonar voces de alarma en la comunidad diplomática, donde muchos se preguntan si Washington no abandonará su compromiso con la democracia en la región. La timorata respuesta inicial del gobierno del presidente Bush ante la rebelión callejera de opositores armados contra el presidente Jean-Bertrand Aristide, recuerda la política de EU durante la invasión de Panamá en 1989 cuando protegieron a sus ciudadanos y a la embajada, pero no impidieron los saqueos.
El vocero del Departamento de Estado, Richard Boucher, creó interrogantes sobre la posición de EU al decir que "lograr una solución política requerirá algunos cambios profundos en la manera en que se está gobernando en Haití"".
El secreto a voces en los corredores oficiales de Washington era que Bush y su principal asesor para Latinoamérica, Otto Reich, así como el secretario adjunto para Asuntos Hemisfericos, Roger Noriega, no aguantaban la presencia de Aristide, a quien consideraban un izquierdista y arduo enemigo de la política de EU. Uno de ellos dijo en rueda de prensa que la solución a la crisis haitiana ""podría incluir cambios en la posición de Aristide"", haciendo que muchos de los presentes se preguntaran si el gobierno de Bush podría estar buscando activamente la renuncia del mandatario. Si ése fuera el caso, señala el analista Andrés Oppenheimer del Miami Herald, marcaría una aparente contradicción en la política de Washington: apenas tres meses atrás, cuando grupos violentos se lanzaron a las calles en Bolivia para exigir la renuncia del presidente pro-estadounidense Gonzalo Sánchez de Lozada. El gobierno de Bush declaró abiertamente su apoyo al entonces mandatario. Las protestas bolivianas terminaron causando la renuncia de éste, lo que permitió que el entonces vicepresidente, Carlos Mesa, asumiera el poder sin que se violara la Constitución. "¿Hay una doble moral en todo esto?" preguntó Oppenheimer al Secretario General de la OEA, Cesar Gaviria. "¿No debería la comunidad internacional defender a todos los presidentes democráticamente elegidos, independientemente de que sean de derecha o de izquierda?"
""La comunidad internacional hizo un gran esfuerzo para resolver los problemas de las elecciones [legislativas] del 2000, en las que hubo elementos de fraude que son evidentes"", respondió Gaviria, ex presidente colombiano. ""La comunidad de naciones debe apoyar a gobiernos legítimos, pero ha habido particularidades para que en Haití haya una crisis de legitimidad democrática. El tema no se reduce a apoyar a Aristide o no, sino a resolver la crisis de legitimidad en Haití"", agregó. Según Oppenheimer, el problema es que nadie quiere asumir la responsabilidad de solucionar la crisis de Haití. "El gobierno de EU dice que ha derivado el manejo de la crisis a la OEA, que a su vez ha derivado el tema a la Comunidad del Caribe (Caricom), la asociación de países del área. El sentimiento generalizado aquí es de hastío con el tema de Haití"". "Los países ya han puesto tanto tiempo y dinero en Haití para nada, que la gente llegó a la conclusión de que no hay nada que valga la pena hacer"".
Preguntado sobre si el gobierno de Bush no está cometiendo un error mayúsculo al no dar una declaración categórica en defensa del derecho de Aristide de terminar su mandato en el 2006, por más desastroso que haya sido su gobierno, un diplomático del Departamento de Estado destacó que no se pueden comparar las crisis de Haití y Bolivia. En el caso de Haití, hay serias dudas sobre la legitimidad de las elecciones legislativas del 2000, y existe un esfuerzo de mediación de la Caricom con el que están comprometidos tanto Aristide como la oposición haitiana, señaló. En cuanto a la postura del gobierno de EU, "Aristide es el presidente democráticamente elegido de Haití, y el futuro de Haití debe ser resuelto por su pueblo"".
Un miembro de la OEA observó, medio en broma, que "el elefante de EU se está escondiendo detrás del ratón de la OEA, que a su vez se está escondiendo tras la hormiga de la Caricom"". Oppenheimer concluye que EU está jugando con fuego. "Aristide ha sido un desastre para Haití, pero en momentos de creciente efervescencia política en las calles de toda América Latina, la mera apariencia de un titubeo por parte de EU ante la violencia antigubernamental en ese país podría sentar un precedente que otros países podrían usar contra los mandatarios amigos de Washington muy pronto," apuntaló.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América