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EU y la carretera hacia Darién


La idea planteada por el ex negociador de los Tratados Torrijos-Carter, Carlos López Guevara, de que Panamá aproveche un convenio de cooperación vigente con Estados Unidos, para construir la carretera hacia Darién, es excelente. Ello permitiría que por cada tercio de costo incurrido por nuestro país, la potencia norteña contribuya con los dos tercios restantes.
Según el Dr. López Guevara, en un acuerdo suscrito por ambas naciones el 6 de mayo de 1971, se fijó como punto de partida de la carretera Panamericana a Tocumen; y de allí se extendería hacia el sureste unos 320 kilómetros, pasando por Chepo, Cañitas, Santa Fe y Yaviza, hasta Palo de Letras, situado en la frontera entre Panamá y Colombia.
Propuso el ex negociador que ahora que se tramita la licitación de la construcción, por el Gobierno Nacional, de un segmento de esa carretera, debería aprovecharse para solicitar a Estados Unidos que honre su compromiso y cubra los dos tercios que le corresponde. Tal podría hacerse, en parte, dentro del marco coincidente de la lucha contra el narcotráfico.
Las condiciones actuales para esta idea en Washington, son a nuestro juicio, favorables con un gobierno republicano en el poder. Para empezar, los gobiernos de esa orientación no suelen compartir la misma visión y oposición ecológica que sus adversarios demócratas. Para muestra nos basta recordar que el presidente Bush es partidario de revisar las actuales restricciones que impiden la exploración y explotación petrolera en santuarios ambientales de Alaska, entre otros.
La obstinada resistencia del mandatario norteamericano a adherirse al Protocolo de Kioto sobre contaminación ambiental y a la adopción de otras medidas similares, son también señales en el mismo sentido. Por eso, no es de esperar que impedimentos ecológicos tengan el mismo impacto frente al actual gobierno norteamericano, que durante los diez años de precedente administración demócrata.
Obviamente, la carretera tendría una evidente importancia estratégica para Estados Unidos, habida consideración de la grave situación en Colombia, no sólo con el narcotráfico, sino también con la guerrilla, a unos pocos centenares de kilómetros del Canal que para los republicanos tiene mayor valor que desde el punto de vista demócrata.
Para Panamá y Darién en especial, la carretera sería un innegable factor de desarrollo y facilitaría la labor de seguridad que precariamente desempeña en el lugar la Fuerza Pública con ayuda de unas pocas lanchas y helicópteros. Evidentemente, tendremos el inconveniente de la aftosa, que habría que discutir con los expertos de todo el hemisferio Norte. Pero en el peor de los casos, la vía no tiene por qué internarse en territorio colombiano, ni conectarse a su red vial.
De cualquier modo, estimamos que conviene y nada perdemos como país incluir dentro de nuestra agenda de asuntos de interés, a plantear a Estados Unidos, al lado de la cooperación contra el narcotráfico, la descontaminación de los polígonos y la ayuda para modernizar el Canal, la honra de su compromiso de cubrir su parte en la extensión de la Panamericana hacia Darién.

101 años de Panamá América

 
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