Europa, EE.UU. y América Latina en perspective
Tony Blair se constituye en el final de una era que comenzara Bill Clinton. Aunque las ideas están vigentes, no hay recambio posible para sostener a la Tercera Vía, más allá de su muerte política, con Blair.
Jeb Bush puede emerger como una fuerza conservadora importante, en un país que demostró cómo las convicciones y los valores espirituales y morales, combaten con firmeza el terrorismo fuera de casa, disminuyen significativamente el consumo de drogas dentro de casa, estimulan una economía totalmente diversificada y vibrante, que cada vez depende menos del petróleo y sin hipocresías, se da un lugar en el mundo, cuando los hipócritas del mundo se lo regatean.
No obstante, si esa presencia del neoconservadurismo no perderá vigencia, creo que sí perderá el poder, de manos de quien quiera, encarne naturalmente, la necesidad de sacar a los norteamericanos de Irak, sin desproteger sus importantísimos intereses geopolíticos en la región; continúe la reducción del tamaño del ejército más grande que haya conocido la Historia de la Humanidad (proceso que comenzó Clinton y no se detuvo con Bush hijo); reenfoque la lucha contra el terrorismo, por lo menos, para que las políticas a aplicar no sean contraproducentes, sin dejar de hacer énfasis en lo militar; elimine las reticencias de sus conciudadanos sobre sus derechos fundamentales, sin bajar la guardia dentro de las fronteras; enfoque a su país sobre el salto cualitativo que éste debe dar en materia educativa para mantenerse en el "edge" de la tecnología mundial y resuelva el problema de la salud pública de sus compatriotas.
En Europa, el liderazgo por la seguridad global, mientras tanto, sólo podemos esperar que lo retomen los conservadores británicos (no creo en la reinvención de Tony Blair, sin Tony Blair), y Angela Merkel, en una Alemania más segura de sí misma, de la necesidad de modernizar sus estructuras económico- sociales y en la oportunidad del nuevo tipo de liderazgo constructivo que nos prometieron al resto del mundo, el día de la caída del Muro de Berlín.
Así, el eje comenzará a ser Londres-Berlín, y tal vez, alemanes y británicos puedan aglutinar un consenso pragmático y real de hasta dónde es sano que llegue el proceso de integración europea, y cuál debe ser el número final y el nombre de los países privilegiados con la tarjeta de invitación a formar parte de este selecto grupo de naciones.
A diferencia del sentido común, preveo relaciones más tensas y difíciles entre América Latina y la gran potencia del Norte, a partir de administraciones demócratas, que a partir de administraciones republicanas. Y es que hay un "deja vú" y un "dejo intelectual" de parte de los demócratas, que hace al aire de estas relaciones, uno muy denso y espeso, conceptos estos que, debo admitir, son más de carácter intuitivo que científico.
Jeb Bush puede emerger como una fuerza conservadora importante, en un país que demostró cómo las convicciones y los valores espirituales y morales, combaten con firmeza el terrorismo fuera de casa, disminuyen significativamente el consumo de drogas dentro de casa, estimulan una economía totalmente diversificada y vibrante, que cada vez depende menos del petróleo y sin hipocresías, se da un lugar en el mundo, cuando los hipócritas del mundo se lo regatean.
No obstante, si esa presencia del neoconservadurismo no perderá vigencia, creo que sí perderá el poder, de manos de quien quiera, encarne naturalmente, la necesidad de sacar a los norteamericanos de Irak, sin desproteger sus importantísimos intereses geopolíticos en la región; continúe la reducción del tamaño del ejército más grande que haya conocido la Historia de la Humanidad (proceso que comenzó Clinton y no se detuvo con Bush hijo); reenfoque la lucha contra el terrorismo, por lo menos, para que las políticas a aplicar no sean contraproducentes, sin dejar de hacer énfasis en lo militar; elimine las reticencias de sus conciudadanos sobre sus derechos fundamentales, sin bajar la guardia dentro de las fronteras; enfoque a su país sobre el salto cualitativo que éste debe dar en materia educativa para mantenerse en el "edge" de la tecnología mundial y resuelva el problema de la salud pública de sus compatriotas.
En Europa, el liderazgo por la seguridad global, mientras tanto, sólo podemos esperar que lo retomen los conservadores británicos (no creo en la reinvención de Tony Blair, sin Tony Blair), y Angela Merkel, en una Alemania más segura de sí misma, de la necesidad de modernizar sus estructuras económico- sociales y en la oportunidad del nuevo tipo de liderazgo constructivo que nos prometieron al resto del mundo, el día de la caída del Muro de Berlín.
Así, el eje comenzará a ser Londres-Berlín, y tal vez, alemanes y británicos puedan aglutinar un consenso pragmático y real de hasta dónde es sano que llegue el proceso de integración europea, y cuál debe ser el número final y el nombre de los países privilegiados con la tarjeta de invitación a formar parte de este selecto grupo de naciones.
A diferencia del sentido común, preveo relaciones más tensas y difíciles entre América Latina y la gran potencia del Norte, a partir de administraciones demócratas, que a partir de administraciones republicanas. Y es que hay un "deja vú" y un "dejo intelectual" de parte de los demócratas, que hace al aire de estas relaciones, uno muy denso y espeso, conceptos estos que, debo admitir, son más de carácter intuitivo que científico.