Evaluación, excelencia y desarrollo (II)
La evaluación de los programas de postgrado, como las maestrías y los doctorados, que sirven a la formación de investigadores y a la creación y difusión del conocimiento, tienen un valor insustituible en la sociedad moderna.
En la más reciente evaluación realizada (2006), unos 2,256 programas pasaron por esta prueba por parte de la CAPES (Coordinación de Perfeccionamiento de Personal de Nivel Superior) del Ministerio de Educación. La nota media de estos programas fue de 3, en tanto que un 22.6% alcanzó la nota 5 y un 14.5% los programas que alcanzaron la excelencia (6 y 7). Por ejemplo, las ingenierías es un campo donde se ha observado un incremento en la nota 7, especialmente en programas como ingeniería química, civil, eléctrica, mecánica y biomédica, que guardan estrecha relación con el desarrollo del país. Como todo proceso, permite detectar programas que han desmejorado su desempeño y otros, por el contrario, que lo han incrementado. Para elevar los resultados el sistema se ha propuesto en el 2008 desarrollar un esquema proactivo de visitas para conocer lo que le impide a los programas crecer y obtener un desempeño notable.
Los centros que alcanzan la condición de excelencia además de cumplir con los requisitos de la evaluación tienen, entre otras condiciones, una amplia e intensa relación de cooperación internacional con universidades e institutos científicos prestigiosos de Estados Unidos, América Latina y Europa. Por ejemplo, un programa con nota 7, como el de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz de la Universidad de São Paulo (ESALQ-USP), mantiene por lo menos 17 convenios con centros de excelencia en el exterior, que le han permitido aprender y consolidar un nivel óptimo de eficacia académica.
La internacionalización de la educación superior, en estos casos, suele significar para los programas de post grado que sus alumnos y profesores tengan oportunidades de diálogo e intercambio de conocimientos con personal de universidades extranjeras, realizar investigaciones integradas entre diferentes países y producir publicaciones de calidad internacional. La experiencia indica que no hay calidad académica en universidades que actúan aisladas en su "torre de marfil".
Con frecuencia los programas de postgrados se ven afectados en su desempeño por la jubilación y falta de reposición oportuna de los profesores con mejor formación y experiencia, la insuficiente producción científica de los profesores, la falta de equipamientos de los laboratorios y la evasión de los alumnos, hecho este que tiende a contrarrestarse con becas y susidios que ofrecen organismo como la CAPES.
Los países que más avanzan no han dudado de contar con eficientes sistemas de evaluación de la calidad de los aprendizajes en las diversas etapas de formación, como una exigencia de mantener y alcanzar los niveles educativos indispensables para asegurar el progreso y competitividad de sus economías, así como la cohesión social de su población. Aún cuando no es un factor suficiente, la experiencia ha demostrado que sin evaluación de calidad es improbable producir los cambios educativos que requiere un desarrollo social sostenible.