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"Ex nobis, sed non ex nobis"


Se encuentra este latínajo en el texto de la Vulgata en la Primera Carta de San Juan Capítulo 2, verso 19. Para nuestra ilustración repito el texto: "Ex nobis prodierunt, sed non erant ex nobis. Nam, si fuissent ex nobis, permansissent utique nobiscum: sed ut manifesti sint quoniam non sunt ommes ex nobis" (Salieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que no todos son de los nuestros). En otras palabras, continúo con el tema abordado de por qué se van, por qué abandona la gente lo comenzado en el campo de la fe religiosa y en resumidas cuentas, hay una gran variedad de razones, aceptables o no, y por supuesto no en un plan exhaustivo. Como afirmábamos: No siempre es fácil saber qué es lo que desencadena el alejamiento o la ruptura. No lo sabe ni la misma persona. Los motivos y los itinerarios que siguen son muy variados.
Ahora bien, estudiosos del tema han hecho ciertas evaluaciones de las cuales tomaremos prestadas algunas conclusiones que aclaran los itinerarios que han conducido a no pocos hacia el alejamiento.
En primer lugar, un deslizamiento inconsciente hacia la indiferencia. Que por supuesto, es notable y común en nuestro medio panameño. La fe de muchos nunca fue una decisión personal. Se decían "cristianos" porque entonces todos lo eran. Luego se alejaron, porque los tiempos parecían pedirlo así. No han sabido reaccionar ante un nuevo clima social. Poco a poco, se han ido deslizando de una "religión sociológica" a una "indiferencia sociológica". Es el ambiente el que los ha ido alejando. Contagiados por la indiferencia generalizada, se han ido desprendiendo de la religión más por comodidad y mimetismo que por razones personales convincentes ("todos lo dejaban"). La fe de los primeros años se les quedó corta. No han podido vivir toda la vida con lo adquirido en la infancia ("me daba vergüenza seguir en la Iglesia"). Poco a poco la religión les fue diciendo cada vez menos; encontraron tareas y ocupaciones más interesantes fuera. Casi sin darse cuenta, fueron olvidando su fe. A veces sin drama alguno, a veces con cierta sensación de culpabilidad.
Otro aspecto, el alejamiento por distanciarse de la práctica religiosa. Para muchos la religión quedaba reducida a una práctica ritual vivida de manera bastante externa y mecánica. Cuando, por diversos factores (cambio de residencia, nuevo círculo de amigos, matrimonio con no practicante..." descuidaron la práctica religiosa, la fe se fue desmoronando. Comenzaron a mirar a la Iglesia como desde lejos. La religión les parecía algo cada vez más extraño, muy complicado y sobrecargado. Algunos conservaron algún residuo religioso ("yo siempre he rezado a la Virgen en momentos de apuros") En otros aparece haberse apagado todo.
En algunos lo determinante ha sido una crisis de orden moral. Por una parte las ideas de la iglesia sobre las relaciones sexuales, el matrimonio o el placer les parecían estrechas y anticuadas. Dios les resultaba un estorbo para disfrutar de la vida. Por otra, se ha podido producir un hecho inmoral grave (aborto, vida adúltera, conducta homosexual...) La comunicación con Dios se fue haciendo cada vez más difícil (después de abortar, ya no he sido la misma, ni el mismo", "me sentía manchado, no me servía confesarme...") la religión se fue convirtiendo en un mal recuerdo del pasado.
Conflicto con la Iglesia. En numerosos casos en nuestro medio mi experiencia me dice que casi es de las causas principales, choques y desavenencias con miembros de nuestra colectividad sacerdotal han sido factores de alejamiento. A veces con razón y la mayor parte de las veces sin razón valedera, podríamos decir caprichos. Una negativa a querer uno hacer las cosas a la manera de uno contraria a lo prescrito a veces dispara una amargura contenida y como represalia me declaro ateo o agnóstico o me voy para la otra religión para castigar a los que no me han complacido. Si no hacen lo que yo digo o quiero me cambio de religión. A veces se trata de un desacuerdo profundo con la actuación de los personeros de la Iglesia, percibida como intolerante, rigorista, poco comprensiva y misericordiosa y como machista... Decepcionados y cansados al no ver cambios significativos se retiran en silencio. Otras veces porque se han sentido heridos en su propia carne (divorciados vueltos a casar, haberse declarado "gays"). Se sienten heridos, excluidos e incomprendidos.
Otra especie de gente que abandona la religión, supuestamente es la que lo hace por razones ideológicas. Una formación científica de carácter agnóstico, un ambiente hostil a lo religioso, la militancia en un partido impregnado de ideología contraria a la fe, los fueron alejando de un cristianismo que se percibió como retrógrado y alienante. No podían ser al mismo tiempo progresistas y cristianos. Prefirieron ser progresistas.
El descuido en la fe también figura como explicación de la dejación de la religión. La fe como las amistades son como las plantas que si no las cultivas se mueren. Atrapados en una red de actividades, problemas, relaciones, centros de interés... la persona va descuidando lo religioso. Llega un día en que la religión es sentida como algo postizo de lo que uno puede desprenderse sin sentir mucho su vacío ("¿para qué iba a seguir en la Iglesia?") La fe desaparece por falta de vida.
Todo el mundo tiene su razón que, aunque débil, es su razón para explicar su abandono. Salieron de nosotros y ya no son de nosotros. Ex nobis sed non ex nobis. Pero las puertas y el camino siempre estarán abiertos...

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