Ex post facto
El paso a través del Canal y por nuestros mares de buques cargados con desechos nucleares radiactivos, plantea hoy más que nunca, el siguiente interrogante: ¿los desechos nucleares son tan peligrosos para que se impida hablar del tema públicamente? La restricción de información acerca del tránsito de buques cargados de materiales radiactivos, no está autorizada por la Constitución de la República, la Ley Orgánica y el Reglamento de la Autoridad del Canal de Panamá.
Como lo prescribe el Reglamento para la Navegación en Aguas del Canal de Panamá, la Autoridad tiene que adoptar para conocimiento público, un programa de tránsito de buques que incluye la reservación del cupo antes del arribo y el tránsito en la fecha previamente fijada. Al efecto, la Autoridad establece el orden específico del tránsito diario para todos los tipos de buques. Más aún, la Autoridad está obligada a proveer la información de tránsito necesaria para la práctica de medidas cautelares y de ejecución que pudieran ser dictadas en contra de los buques.
La semana pasada se confirmaron informaciones según las cuales, el buque Pacific Swan, que enarbola bandera británica, atravesó secretamente el Canal el 18 de abril con un cargamento de materiales radiactivos procedente del Japón y con destino a Inglaterra. Los requerimientos de información hechos desde el 16 de abril por el Comité Panameño de Derechos Humanos, el Instituto de Control Nuclear de los Estados Unidos, la Organización Greenpeace Internacional y reputados periodistas, no fueron respondidos por la Autoridad del Canal de Panamá.
No obstante, lo ultra peligroso de su tránsito, el Pacific Swan navegó por aguas que conforman nuestra Zona Económica Exclusiva y atravesó el Canal, sin que la Autoridad del Canal permitiera que la ciudadanía lo supiera. La Autoridad del Canal emitió ex post facto un comunicado fechado el 18 de abril, aparecido en la prensa local el 19 de abril, como un memorándum de hechos cumplidos, después de que el Pacific Swan abandonó el Canal y cuando ya surcaba las aguas del Mar Caribe.
Sobre la conducta sigilosa de la Autoridad del Canal debo hacer algunos comentarios. El paso del Pacific Swan por el Canal sienta un precedente: es el primer buque de este tipo que utiliza el Canal de Panamá después que éste funciona bajo responsabilidad panameña. De allí que una de las cuestiones que aflora es la pregunta: ¿Por qué el Comunicado de la Autoridad del Canal, en lugar de ser previo a la presencia del buque Pacific Swan en aguas panameñas se hizo coincidentemente, con la terminación de la travesía del buque por el Canal?
Creo oportuno presentar la secuencia de los hechos, según me ha sido confirmada por los testimonios de personas que se ocuparon de establecer la verdad sobre el tránsito del Pacific Swan:
Desde las primeras horas del lunes 16 de abril y hasta las últimas horas del miércoles 18 de abril, la Autoridad del Canal de Panamá no respondió a las llamadas telefónicas sobre la fecha y el status del tránsito del Pacific Swan. Ante las llamadas efectuadas por el Comité Panameño de Derechos Humanos, de la Organización Greenpeace Internacional y del Instituto de Control Nuclear de Estados Unidos (U.S. Nuclear Control Institute) con sede en Washington, la Oficina de Control de Tráfico Marino (P.C.A. Marine Traffic Control), les expresó que ellos no darían esa información y se les dijo que debían llamar a la Oficina de Relaciones Públicas del Canal (Public Affairs Office). A pesar de que se llamó en numerosas ocasiones y en días diferentes y que se dejaron mensajes ante esta última oficina, no hubo respuesta. No se obtuvo ninguna información.
Finalmente, ante una solicitud formulada a la Oficina de Control de Tráfico Marino por los abogados de Greenpeace Internacional, dicha Oficina alegó que la información no estaba autorizada y de que por tanto, los abogados debían acudir a la agencia naviera que tenía a su cuidado el cargamento del Pacific Swan. Además, en lista pública de los tránsitos programados para los días 16, 17 y 18 de abril, se excluyó toda mención del nombre del Pacific Swan. La información que suministra normalmente el Control de Tráfico Marino sobre los tránsitos por el Canal fue retenida en esos días.
Nos preguntamos: ¿De qué tenía miedo la Autoridad del Canal? El paso nada grato del buque Pacific Swan por aguas panameñas, estuvo matizado por el secretismo lindante con la clandestinidad que le imprimió la Autoridad del Canal a este indeseable tránsito por la vía interoceánica. Todo este proceso puede calificarse como la conspiración del silencio en contra de la seguridad del país.
No había razón legal ni moral para que la Autoridad del Canal, entidad oficial del Estado Panameño, le ocultara a la ciudadanía el hecho de haber recibido con más de treinta días de anticipación, la solicitud de tránsito del Pacific Swan hecha por los exportadores japoneses de esa inicua carga. No hubo transparencia en la conducta de la Institución que administra el patrimonio inalienable de la nación panameña, que es el Canal. Las actividades que se realizaron para franquearle el paso al Pacific Swan por el corazón del territorio panameño se sustrajeron del conocimiento público, de la misma manera como se ocultan en las sombras quienes planean realizar una acción censurable y exponer a nuestra población a graves accidentes a los cuales no son inmunes los sistemas de seguridad y que en el caso de producirse conducirían a un desastre ecológico con todos los males irreparables que causaría una descarga de radiactividad en el ambiente humano y natural.
Ningún favor le ha hecho a la imagen nacional e internacional de Panamá el oblicuo manejo que la Autoridad del Canal hizo del tránsito del Pacific Swan. Es una experiencia amarga que nos induce a asimilar la dolorosa lección que ella entraña. Es una llamada de atención a los cientos de miles de habitantes que forman la población de la región metropolitana, para que unan esfuerzos para la defensa de los derechos humanos frente a la amenaza que representan los tránsitos de materiales radiactivos por el Canal de Panamá. En este empeño es justo que reclamen la acción oportuna de la Asamblea Legislativa, así como de los municipios y Alcaldías de los distritos de la región metropolitana, Panamá, Colón y San Miguelito.
El paso ominoso que acaba de realizar el Pacific Swan por el Canal Transístmico es un llamado de alerta a la conciencia nacional para que del uno al otro extremo de la República se alcen voces para exigirle al "rgano Ejecutivo Nacional y a la Autoridad del Canal que desde ahora manifiesten su rechazo al tránsito del buque Pacific Sandpiper, que pretende transitar en las próximas semanas por el Canal de Panamá, con un cargamento de combustible nuclear altamente irradiado, que transportará desde el Japón hacia la Gran Bretaña.
Como lo prescribe el Reglamento para la Navegación en Aguas del Canal de Panamá, la Autoridad tiene que adoptar para conocimiento público, un programa de tránsito de buques que incluye la reservación del cupo antes del arribo y el tránsito en la fecha previamente fijada. Al efecto, la Autoridad establece el orden específico del tránsito diario para todos los tipos de buques. Más aún, la Autoridad está obligada a proveer la información de tránsito necesaria para la práctica de medidas cautelares y de ejecución que pudieran ser dictadas en contra de los buques.
La semana pasada se confirmaron informaciones según las cuales, el buque Pacific Swan, que enarbola bandera británica, atravesó secretamente el Canal el 18 de abril con un cargamento de materiales radiactivos procedente del Japón y con destino a Inglaterra. Los requerimientos de información hechos desde el 16 de abril por el Comité Panameño de Derechos Humanos, el Instituto de Control Nuclear de los Estados Unidos, la Organización Greenpeace Internacional y reputados periodistas, no fueron respondidos por la Autoridad del Canal de Panamá.
No obstante, lo ultra peligroso de su tránsito, el Pacific Swan navegó por aguas que conforman nuestra Zona Económica Exclusiva y atravesó el Canal, sin que la Autoridad del Canal permitiera que la ciudadanía lo supiera. La Autoridad del Canal emitió ex post facto un comunicado fechado el 18 de abril, aparecido en la prensa local el 19 de abril, como un memorándum de hechos cumplidos, después de que el Pacific Swan abandonó el Canal y cuando ya surcaba las aguas del Mar Caribe.
Sobre la conducta sigilosa de la Autoridad del Canal debo hacer algunos comentarios. El paso del Pacific Swan por el Canal sienta un precedente: es el primer buque de este tipo que utiliza el Canal de Panamá después que éste funciona bajo responsabilidad panameña. De allí que una de las cuestiones que aflora es la pregunta: ¿Por qué el Comunicado de la Autoridad del Canal, en lugar de ser previo a la presencia del buque Pacific Swan en aguas panameñas se hizo coincidentemente, con la terminación de la travesía del buque por el Canal?
Creo oportuno presentar la secuencia de los hechos, según me ha sido confirmada por los testimonios de personas que se ocuparon de establecer la verdad sobre el tránsito del Pacific Swan:
Desde las primeras horas del lunes 16 de abril y hasta las últimas horas del miércoles 18 de abril, la Autoridad del Canal de Panamá no respondió a las llamadas telefónicas sobre la fecha y el status del tránsito del Pacific Swan. Ante las llamadas efectuadas por el Comité Panameño de Derechos Humanos, de la Organización Greenpeace Internacional y del Instituto de Control Nuclear de Estados Unidos (U.S. Nuclear Control Institute) con sede en Washington, la Oficina de Control de Tráfico Marino (P.C.A. Marine Traffic Control), les expresó que ellos no darían esa información y se les dijo que debían llamar a la Oficina de Relaciones Públicas del Canal (Public Affairs Office). A pesar de que se llamó en numerosas ocasiones y en días diferentes y que se dejaron mensajes ante esta última oficina, no hubo respuesta. No se obtuvo ninguna información.
Finalmente, ante una solicitud formulada a la Oficina de Control de Tráfico Marino por los abogados de Greenpeace Internacional, dicha Oficina alegó que la información no estaba autorizada y de que por tanto, los abogados debían acudir a la agencia naviera que tenía a su cuidado el cargamento del Pacific Swan. Además, en lista pública de los tránsitos programados para los días 16, 17 y 18 de abril, se excluyó toda mención del nombre del Pacific Swan. La información que suministra normalmente el Control de Tráfico Marino sobre los tránsitos por el Canal fue retenida en esos días.
Nos preguntamos: ¿De qué tenía miedo la Autoridad del Canal? El paso nada grato del buque Pacific Swan por aguas panameñas, estuvo matizado por el secretismo lindante con la clandestinidad que le imprimió la Autoridad del Canal a este indeseable tránsito por la vía interoceánica. Todo este proceso puede calificarse como la conspiración del silencio en contra de la seguridad del país.
No había razón legal ni moral para que la Autoridad del Canal, entidad oficial del Estado Panameño, le ocultara a la ciudadanía el hecho de haber recibido con más de treinta días de anticipación, la solicitud de tránsito del Pacific Swan hecha por los exportadores japoneses de esa inicua carga. No hubo transparencia en la conducta de la Institución que administra el patrimonio inalienable de la nación panameña, que es el Canal. Las actividades que se realizaron para franquearle el paso al Pacific Swan por el corazón del territorio panameño se sustrajeron del conocimiento público, de la misma manera como se ocultan en las sombras quienes planean realizar una acción censurable y exponer a nuestra población a graves accidentes a los cuales no son inmunes los sistemas de seguridad y que en el caso de producirse conducirían a un desastre ecológico con todos los males irreparables que causaría una descarga de radiactividad en el ambiente humano y natural.
Ningún favor le ha hecho a la imagen nacional e internacional de Panamá el oblicuo manejo que la Autoridad del Canal hizo del tránsito del Pacific Swan. Es una experiencia amarga que nos induce a asimilar la dolorosa lección que ella entraña. Es una llamada de atención a los cientos de miles de habitantes que forman la población de la región metropolitana, para que unan esfuerzos para la defensa de los derechos humanos frente a la amenaza que representan los tránsitos de materiales radiactivos por el Canal de Panamá. En este empeño es justo que reclamen la acción oportuna de la Asamblea Legislativa, así como de los municipios y Alcaldías de los distritos de la región metropolitana, Panamá, Colón y San Miguelito.
El paso ominoso que acaba de realizar el Pacific Swan por el Canal Transístmico es un llamado de alerta a la conciencia nacional para que del uno al otro extremo de la República se alcen voces para exigirle al "rgano Ejecutivo Nacional y a la Autoridad del Canal que desde ahora manifiesten su rechazo al tránsito del buque Pacific Sandpiper, que pretende transitar en las próximas semanas por el Canal de Panamá, con un cargamento de combustible nuclear altamente irradiado, que transportará desde el Japón hacia la Gran Bretaña.