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Excesiva tolerancia


La comisión de delitos no desaparecerá de la tierra, aunque se repriman a sangre y fuego; pero la pusilanimidad para castigarlos los estimula. Hemos señalado hasta el cansancio que el Código Penal tiene penas establecidas para quienes impidan el transporte público adueñándose de las vías lo cual, de por sí, ya es un delito que a nadie puede impedírsele legalmente al uso de ellas.
Resulta vergonzoso que nuestras autoridades no cumplan con su deber, llegando a producir la sensación de que no han abierto el Código Penal. Es deprimente verlas negociando y tratando de persuadir a los que cierran calles en vez de apresar a cuantos les sea posible para ponerlos a órdenes del Ministerio Público.
También es deprimente que se dejen hipnotizar con el argumento de la autonomía de la Universidad de Panamá para que sirva de santuario a quienes salen de allí a delinquir y vuelven a ella como refugio en burla de la ley, permitiéndoles perpetuar su inmunidad. El concepto de "autonomía" de la Universidad no puede ir más allá de la facultad que tiene para autorregularse. Conforme se establece en la Constitución Nacional, el domicilio es inviolable, pero las autoridades pueden entrar en él en casos de la comisión de delitos. La Universidad no puede ser tan sagrada como para que lo que sí puede hacerse en un hogar cualquiera, cuando se trate de la comisión de delitos, no pueda hacerse en ella.

101 años de Panamá América

 
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