Exceso de textos escolares
Un buen libro, nunca está de más. Pero eso no aplica necesariamente a los textos escolares, por virtuosos que sean. Tras la exigencia creciente de libros "obligatorios" en las escuelas privadas y algunas públicas, los padres y acudientes empiezan a cuestionarse si lo que está de por medio es parte de una mejor enseñanza o si, por el contrario, se trata de un negociado más de algunas editoriales y distribuidoras de textos en connivencia con las escuelas y algunos educadores.
Y es que con los libros puede ocurrir como con algunas recetas, por las que algunos médicos cobran comisiones en efectivo y en especie, en forma de viajes, becas e instrumental profesional. No estamos sugiriendo que tal o cual medicamento sea malo o innecesario, igual los libros. Lo que nos preguntamos es, hasta qué punto es éticamente aceptable inclinarse por tal o cual producto, especialmente libros como texto, respecto a otros, por razones puramente económicas, a sabiendas de las limitaciones presupuestarias en el hogar.
Hay al respecto señales preocupantes, entre ellas, la exigencia de nuevas ediciones con nula o escasa variante entre unas y otras y, sobre todo, el hecho que algunos no sean tocados para nada por el maestro en el curso del año escolar. Otras son el calificar mal al alumno que no los lleva a la escuela, por más que saque buenas notas con ayuda de otros libros; y el que sea la escuela el que los venda en exclusiva.
La cantidad y los altos precios son también una atrocidad. Un niño de primero o segundo grado puede arrastrar o cargar a cuestas pesadas maletas o mochilas que revientan a los pocos meses. Muchos de ellos, a fin de año, retornan tan limpios como el primer día. Hay escuelas que exigen un texto específico de historia de cincuenta balboas. Y la historia, como relación de hechos, puede consultarse en muchas fuentes. Lo mismo aplica a la exigencia de determinados diccionarios, que los hay muchos y excelentes. ¿Por qué hacerlos obligatorios entonces? Igual la matemática y la mayoría de las asignaturas. En fin, ¿por qué no recomendar en vez de exigir tantos y determinados textos a punta de malas notas? Y hay cosas peores. Algunos estudiantes son devueltos a sus casas o no son admitidos a clases si no traen tal o cual libro. ¡Qué es eso! Libertad de enseñanza no es lo mismo que enseñanza impuesta.