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Exigen una OEA más vinculante



Las sesiones de la Organización de Estados Americanos (OEA), que se iniciaron el pasado lunes en la capital panameña, estuvieron enmarcadas no sólo por las naturales diferencias que pudieran darse en el ámbito interno de dicha institución sino, sobre todo, por las demandas que en el exterior de la sede se escenificaron cuando diversos grupos sociales panameños, trabajadores, universitarios, familiares de las víctimas de la Caja de Seguro Social y periodistas, cada uno con sus respectivas manifestaciones, demandaron a dicho organismo un papel más vinculante con la sociedad civil.
Paradójicamente, bajo el supuesto que en el seno de las cumbres regionales los funcionarios que allí participan representan supuestamente los intereses de cada Estado miembro, lo que una vez más quedó demostrado es que no es así. Por lo menos no para amplios sectores civiles que se sienten excluidos de las gobiernos que allí participan. La inclusión de la sociedad civil, y sus posibles mecanismos de participación en el seno de la organización, debería estar en la agenda de reformas importantes a tener en cuenta. La OEA debería poseer estructuras funcionales que permitan el debate público para estos grupos, de tal manera que la expresión de las quejas ciudadanas en esas instancias puedan derivarse en respuestas eficaces y de compromisos, y no en respuestas diplomáticas que no conllevan a ninguna solución final de conflictos, como quedó evidenciado en Panamá cuando, al recibir los documentos de los trabajadores panameños, la intención manifiesta del funcionario de la OEA al recibir los papeles de este grupo, les advirtió que "sólo los estoy recibiendo"; una actitud evasiva, debidamente captada por las cámaras de televisión.
La omisión, la escasa vinculación y el tibio compromiso no resolverán ninguno de los grandes o pequeños problemas de nuestras sociedades, y podrían dejar nuevamente a la OEA en un limbo de ataduras diplomáticas que sólo conduce al inmovilismo. Los pueblos americanos están cansados de estas evasivas formas de gestión regional y reclaman una mayor participación en las mismas. No hacerlo podría hacer "reventar el globo" por cualquier lado y con consecuencias imprevisibles, tal como podría ser desoír el reclamo de los periodistas sobre la libertad de expresión en Venezuela.

101 años de Panamá América

 
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