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Experiencias del PRODEC


La maldad de los gobernantes hay que analizarla, pues nos preguntamos porqué siempre andamos mal. Porqué cada actuación que, según ellos, es tremendamente beneficiosa para el pueblo, en la realidad supone despilfarros por un lado y politiquería por el otro.

Es posible, quizás, que algunas de las bondades, resultados positivos obtenidos durante la "dictadura", se deban a la certeza de estabilidad de su permanencia en el poder, lo que contrariamente, si se observa, revelaría lo alejados que estamos de obtener administraciones positivas en nuestros Estados de democracia por el materialismo que alimenta a cada aspirante al poder. Podemos adicionar el análisis de la personalidad de un hombre muy especial, Omar Torrijos Herrera, que para muchos significó un personaje entregado y decidido a resolver y palear las pesadas cargas de las clases más necesitadas, como realmente sucedió.

Pero eso sólo ocurre en la figura de líderes como tal a quienes les interesa un comino su situación personal después que puedan comer y vivir con la satisfacción enorme que implica servir a los demás. No descarto que Arnulfo Arias fuese igual; pero lo cierto es que quienes se llaman sus seguidores, en ambos bandos, muy lejos están de comprender estas almas comprometidas.

El hijo de Omar, que ahora nos gobierna evidentemente y a pesar de su educación, muy lejos está de aquella sensibilidad, y no sólo ha demostrado sus intereses capitalistas por los hechos extranjeros que se le denuncian, sino que evidencia haber utilizado un partido para obtener poder y beneficiar, sobre todo, a capitalistas extranjeros y desconectados con el pueblo panameño en abierta traición a los legados de su padre que dio en abundancia lo que ahora éste y su terquedad nos quita. Omar creó el PRD y no era perredista, era panameño, era de los pobres (oír sus discursos). Martín usa el PRD y se acuesta con la ultra derecha viajando a Washington, vendiendo y trayendo avariciosos inversionistas en negocios que dejan todo que decir.

¡Casualidad! que en cada PRODEC, repartiendo migajas materiales a solicitud de comunidades que no ven que pedir lo mismo, ampliación de salones, acueducto, canchas y centros de salud, todas que debe brindar el Estado, ninguno pida mejoramiento de la justicia, supervisión de corrupción policial, educación superior y maestrías baratas para sus hijos.

Educación y justicia, entre otras, quedan muy lejos de los intereses de nuestras comunidades y gobernantes como éste. Se hacen los sordos y ciegos mientras que las miserias nos abrumen. ¿Quién dará mantenimiento a todas estas canchas y centros de salud sin medicamentos ni médicos? Es cierto que la comunidad pide, pero el gobierno y sus técnicos deben asesorar para que la gente vea si es verdad que la bondad los mueve.

jcpastor1622@yahoo.com

101 años de Panamá América

 
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