Expulsiones, renuncias y adhesiones políticas partidistas
En los últimos meses se ha venido registrando en el ambiente político una serie de expulsiones, renuncias y adhesiones políticas partidistas debido al controvertido tema de la formación de una imprescindible alianza nacional de oposición al no encontrar la coherencia patriótica entre esos partidos.
Es irónico y lamentable para la Patria y para los panameños humildes que por culpa de los intereses personales, económicos y políticos no se llegue a un acuerdo moral y patriótico entre sus miembros para la conformación de una alianza opositora como única alternativa de alcanzar el poder el próximo 2 de mayo, a pesar que todos coinciden en que la Patria debe estar primero.
Si ese es el punto de coincidencia expresado y no practicado, entonces lo demás no es más que una demagogia patriótica representada por los tradicionales intereses socio económicos y políticos. Es evidente que de no llegar a un acuerdo de unificación no llegarán al poder de la cual serían los únicos responsables de una posible tragedia moral, económica y social para la Patria en el futuro, de la cual serían juzgados por la historia y el pueblo panameño.
Es lamentable además los conceptos públicos que se emiten con todos aquellos que expulsan, renuncian y se adhieren a otros partidos, sin considerar los motivos verdaderos. Se presume que algunas de esas determinaciones se deben a prepotencia de algunos líderes de partidos con sus bases, algunos de ellos proceden de manera autoritaria y prepotente mirando sólo sus intereses sin respetar la dignidad y los derechos de sus membresías, no importa si están equivocados.
La expulsión y la revocatoria de mandatos son medidas inmorales, anti democráticas y antipatrióticas desde el punto de vista que son los pueblos los que eligen a sus representantes.
No logramos entender que dentro de la membresía de los partidos existen elementos oportunistas y de conveniencias, que se van de un partido al no haber intereses de conveniencias. Lo curioso de esta situación es, que cuando un disidente deja su partido por motivos del tipo que sea, es cuestionado severamente, calificado de figura insignificante moral, política y personalmente, mientras el que lo recibe en su seno lo aplaude y lo declaran un gran héroe político y de gran valor para el partido.
De la manera que sea, esas prácticas dejan mucho que decir de la fidelidad política a un partido, igual que el abuso de sus líderes hacia a las bases, pero mucho más que ello, el concepto de confianza y credibilidad ciudadana hacía a los políticos y el prestigio a sus colectivos. Para formar una alianza de oposición en estos momentos tan cruciales para el destino de la patria, se hace necesario despojarse de todo interés personal, económico y político, de lo contrario estar invocando el nombre de la Patria, no sería otra cosa que una cínica demagogia patriótica. Declinar en aras del futuro de la patria, no significa humillarse ante nadie ni perder prestigio de su personalidad social y política.
Es irónico y lamentable para la Patria y para los panameños humildes que por culpa de los intereses personales, económicos y políticos no se llegue a un acuerdo moral y patriótico entre sus miembros para la conformación de una alianza opositora como única alternativa de alcanzar el poder el próximo 2 de mayo, a pesar que todos coinciden en que la Patria debe estar primero.
Si ese es el punto de coincidencia expresado y no practicado, entonces lo demás no es más que una demagogia patriótica representada por los tradicionales intereses socio económicos y políticos. Es evidente que de no llegar a un acuerdo de unificación no llegarán al poder de la cual serían los únicos responsables de una posible tragedia moral, económica y social para la Patria en el futuro, de la cual serían juzgados por la historia y el pueblo panameño.
Es lamentable además los conceptos públicos que se emiten con todos aquellos que expulsan, renuncian y se adhieren a otros partidos, sin considerar los motivos verdaderos. Se presume que algunas de esas determinaciones se deben a prepotencia de algunos líderes de partidos con sus bases, algunos de ellos proceden de manera autoritaria y prepotente mirando sólo sus intereses sin respetar la dignidad y los derechos de sus membresías, no importa si están equivocados.
La expulsión y la revocatoria de mandatos son medidas inmorales, anti democráticas y antipatrióticas desde el punto de vista que son los pueblos los que eligen a sus representantes.
No logramos entender que dentro de la membresía de los partidos existen elementos oportunistas y de conveniencias, que se van de un partido al no haber intereses de conveniencias. Lo curioso de esta situación es, que cuando un disidente deja su partido por motivos del tipo que sea, es cuestionado severamente, calificado de figura insignificante moral, política y personalmente, mientras el que lo recibe en su seno lo aplaude y lo declaran un gran héroe político y de gran valor para el partido.
De la manera que sea, esas prácticas dejan mucho que decir de la fidelidad política a un partido, igual que el abuso de sus líderes hacia a las bases, pero mucho más que ello, el concepto de confianza y credibilidad ciudadana hacía a los políticos y el prestigio a sus colectivos. Para formar una alianza de oposición en estos momentos tan cruciales para el destino de la patria, se hace necesario despojarse de todo interés personal, económico y político, de lo contrario estar invocando el nombre de la Patria, no sería otra cosa que una cínica demagogia patriótica. Declinar en aras del futuro de la patria, no significa humillarse ante nadie ni perder prestigio de su personalidad social y política.