Factor Endara: ¿Mala memoria o doble discurso?
Y es que no se trata de olvidar. En lo personal, no he olvidado los años de represión, la clausura de los medios de comunicación, la imposición de una Constitución que daba poderes a los militares y eliminó los partidos políticos; ni los exilios, encarcelamientos, asesinatos ni los perdigones. Los nombres de Omar Torrijos y Manuel Antonio Noriega no los hemos olvidado. Pero no se trata de eso. Ninguno de estos personajes es candidato, y el rencor y resentimiento hacia ellos, no nos puede anclar en el pasado, ni llevarnos a cometer errores a la hora de votar. Se trata de que los crímenes perpetrados durante los años de la dictadura los cometieron los militares. Miembros del PRD y otros civiles sirvieron para encubrir con su silencio, y para proyectar la imagen de que vivíamos en democracia, y en un ambiente de justicia y paz. Estos personajes se encuentran hoy en las filas de todos los partidos políticos sin excepción, han apoyado distintas alianzas y participado de diversos cargos en los gobiernos que han sucedido a la dictadura, como muestra de que las personas cambian y los partidos se renuevan. Como ejemplo, podemos mencionar a los vicepresidentes Arturo Vallarino, ex legislador del PALA, y Kayser Bazán, ex miembro del Partido Republicano; y al principal asesor de Endara, Dr. Menalco Solís, ex ministro de la dictadura. ¿Es la aceptación de unos sí y otros no, producto de la mala memoria o simplemente un doble discurso?
Se trata de ejercer el sufragio con responsabilidad y como resultado de un análisis concienzudo de lo que las distintas propuestas representan para el país. Bajo esta premisa, no existe ninguna probabilidad de que los panameños volvamos a vivir la opresión, entre otras muchas razones, porque hemos consolidado la democracia y ya no hay opresor. Recordemos que el ejército en Panamá fue abolido por mandato constitucional, durante el período de Pérez Balladares.
Lo que sí podríamos tener es más de lo mismo.
Podríamos tener en el Palacio de las Garzas otro incidente como el que terminó en el homicidio de José Sebastián Cubilla. El 1 de mayo de 1990, José Sebastián Cubilla fue ultimado por un arma de fuego, en la Presidencia. ¿Qué ocurrió realmente? ¿Por qué este crimen no se investigó? ¿A quién se encubrió?
O, podríamos tener un presidente que se declara en huelga de hambre abandonando sus responsabilidades como jefe del Ejecutivo o que, para complacer a su esposa, viole las reglas de protocolo en misiones oficiales (Reunión de la ONU, NY 1990 y Japón 1991).
Podríamos volver a tener un gobierno cuya ejecución del presupuesto de inversiones no alcance el 65% (ver ejecuciones presupuestarias 1990-1994).
Si nos dejamos llevar por el rencor, podríamos tener un presidente que confiese haber sancionado la ley de transporte, porque no se fijó; que no entienda de Tratado de Libre Comercio porque “no me lo enseñaron en la Facultad”, y episodios más intensos y frecuentes de “mi suegra me pegó” y “yo amo a Anamae”.
La memoria no puede estar tan distorsionada como para achacarle a candidatos como Martín crímenes de los que no tuvo participación alguna; ni tan selectiva que nos lleve a olvidar la incapacidad, encubrimientos, injusticias y actos de traición que caracterizaron al gobierno de Endara, hasta el punto de hacernos sentir avergonzados y arrepentidos de haberle dado nuestro voto.
En nuestro homenaje a la memoria del Dr. César Quintero Correa, los abogados y juristas panameños podemos decir que sustentamos nuestra identidad nacional, citando a Justo Arosemena, el Constitucionalista más relevante del siglo XIX, con sus “Estudios Constitucionales”; a José Dolores Moscote, el Constitucionalista más destacado del siglo XX con su “Introducción al Estudio de la Constitución” y sus “Estudios Constitucionales”, y a César Quintero Correa, el Constitucionalista más preclaro del siglo XXI con sus “Principios de Ciencia Política” y su “Derecho Constitucional”.