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Facultades extraordinarias


Nuestra Asamblea Nacional de Diputados acaba de otorgar Facultades Extraordinarias al señor Presidente de la República. Tales no son otra cosa que la delegación, pro témpore por parte del Órgano Legislativo, de su potestad de legislar a favor del Ejecutivo. Ellas se justifican en casos de urgencia notoria, tales como pandemias, catástrofes o guerra.
Ante esas eventualidades, el tiempo cuenta mucho y se hace preciso entonces actuar con rapidez y sin sujeción a los procesos de discusión, enmiendas o rechazos que son característicos en las sesiones ordinarias de los parlamentos.
Bien entendido el principio en que se basan las facultades extraordinarias, a ellas cabe recurrirse tan solo en casos de extraordinaria necesidad. Desventuradamente, ellas se han ido utilizando con más frecuencia en los últimos tiempos en muchos países, aunque no siempre frente a situaciones obligantes.
Los mandatarios, en muchos casos, se hacen otorgar facultades extraordinarias sin que exista una situación de peligro o urgencia notoria. Por regla general, los que así las solicitan son aquellos que tienen tendencia dictatorial; expedirán decretos leyes libres de todo tipo de intervención y sin oposición de nadie; remedan a Luis XIV con aquello de que " el Estado soy yo".
En síntesis, las facultades extraordinarias constituyen una autorización absoluta para que el mandatario a su libre arbitrio y conforme él lo estime, legisle mediante la expedición de decretos leyes. Frente a ello, a los pueblos no les corresponde otra cosa que juzgar si se justifican por ser oportunas, o no.
El presidente saliente, José Andrés Troyano, en su informe final no evitó mencionar las circunstancias díficiles e irregulares por la que pasó durante su período que ayer finalizó.
Denunció la existencia de "intereses particulares", que lanzan críticas injustas e infundadas, y pretenden desconcer la tarea de la administración de justicia.
Otros que tomaron posesión como magistrados ayer fueron Harley James Mitchell, en la Sala Civil, y Víctor Benavides en la Tercera.
Benavides señaló que los privilegios que tanto le critican a los magistrados "compensan" el hecho de que desde estos altos cargos no se puede ganar dinero ejerciendo otro tipo de funciones.
El nuevo magistrado Benavides señaló que estos privilegios se deben a la "categoría" de este tipo de funcionario judicial, y no pueden ser quitados al menos que se dé una reforma judicial.
Harley James Mitchell, cuando se le preguntó si hará algo desde la Corte Suprema para eliminar los privilegios que son tan criticados, sólo respondió: "Ya veremos.. ya veremos".
Ante estos hechos, el presidente del partido Solidaridad, José Raúl Mulino, opinó que los dos nuevos magistrados (refiriéndose a Mitchell y Benavides) no son más que una "fachada" para esconder el hecho de que el presidente Martín Torrijos nombró un PRD en la Corte, contrario a todo lo que dijo y prometió sobre el tema.

101 años de Panamá América

 
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