Falsedades, justificaciones y miedos (I)
Cuando Hitler y Goebels utilizaron la mentira sistemáticamente repetida, para crear las fantasmagóricas y alucinantes realidades del Tercer Reich, lo hicieron en un contexto histórico muy diferente al actual. Los pueblos en esa época eran de un nivel de educación muy inferior al actual, los medios de comunicación la masificación y universalización de la información que existe hoy, el acceso a la misma de la que gozamos casi indiscriminadamente son parámetros comparativos que debería tomar en cuenta quien hoy día pretenda utilizar esa estrategia nazi y si no lo hace, se corre el riesgo de quedar en una evidencia pública muy negativa.
Con respecto al tema del Plan Estratégico de Seguridad Nacional, en su afán de justificar lo que no se puede, se han dicho y se han repetido varias falsedades, que si el tema no fuese de mucha importancia las dejaría pasar. Pero como se trata de una materia relacionada con principios, no puedo quedarme mudo. Siempre he considerado, y la experiencia así me lo ha ido demostrando, aún a costo personal, que en política se puede negociar todo, pero nunca ceder los principios, porque después nada vale, nada es cierto y nada tiene valor.
Por ello, voy hacer un recuento cronológico de ciertos hechos desde mi punto de vista. En 1991, como Comité Ejecutivo Nacional del PRD recibimos una visita de personal norteamericano, y dentro de las muchas cosas que conversamos, nos llamó poderosamente la atención una, que se refería a qué opinión teníamos, como partido de una presencia militar norteamericana después del año 2000. Nuestra respuesta fue la que se conoce a través de todo Panamá, que nuestro partido quería que los Tratados Torrijos-Carter se cumplieran. Nadie puede acusarnos de lo contrario. Ese es un Principio.
Una vez que fuimos gobierno, comprendiendo que Estados Unidos por la gran obra que significa el Canal, tiene que ser un socio de este país, además, conociendo el interés de se país en el tema de narcotráfico y los delitos conexos con el mismo, y habiendo experimentado a finales de la década de los 80 las consecuencias políticas de dicho tema, decidimos presentarle al mundo un plan panameño para el combate coordinado en contra de ese flagelo. Eso son principios. De allí nació el CMA.
El CMA no se hizo realidad por que no hubo comprensión en aquel momento, de la idea y los mecanismos que nosotros establecíamos. La parte contraria se empecinó en conseguir lo que nosotros percibíamos como una base militar. Hoy día parece que hay algo de más comprensión. Esto se debe quizás a las múltiples explicaciones que hemos dado de lo que era la posición de nuestro partido.
Nuestro partido siempre ha dicho que la exzona y el Canal deben integrarse al resto del país, es decir, eliminar el enclave económico, pues ya se ha demostrado que estos enclaves no ayudan al desarrollo integral del país, esa fue la posición que se mantuvo después de un análisis exhaustivo en un Congreso del Frente de Profesionales. Posición que era totalmente diferente a la de las FF.DD. y por lo cual tuvimos serios problemas con ese estamento. Ese es un principio.
A pesar de que Omar Torrijos, en la época de la Guardia Nacional, siempre dijo que el Canal es indefendible, en los tiempos de las extintas FF.DD., se manejó la doctrina de la suplantación de las fuerzas norteamericanas por fuerzas nacionales en el tema de la Seguridad del Canal. Esa fue la base de los argumentos para pasar del concepto de Guardia Nacional al de Fuerzas de Defensa y todos sabemos ya las consecuencias que por ello se dieron. Nuestro partido siempre ha sostenido que la seguridad del Canal en el concepto tradicional requeriría de una fuerza de unos 100,000 hombres, y que para ello, el país no tiene los recursos y si los tuviese, hay temas de mucho mayor prioridad, que atendidos redundarían en mayor seguridad no sólo para el Canal sino para toda la sociedad. Estos son principios.
La Historia nos demuestra que desde la construcción del Canal no ha existido grupo beligerante en el mundo que haya atentado contra el mismo, mientras que en Estados Unidos el World Trade Center fue objeto del terrorismo y a lo largo del mundo instalaciones civiles y militares de los Estados Unidos y otros países han sido el blanco de bombas. Es decir que no es la presencia de los militares norteamericanos la que quita el estímulo al terrorista, la idea es totalmente la contraria. Todo esto implica que no hay un lugar en el mundo que este seguro en un 100% contra el terrorismo.
El Canal todavía es insuperable hasta para los que alentan y financian las actividades terroristas.
Por eso, nuestro partido aspira a la Neutralidad del Canal. Esto son principios. La seguridad del Canal no puede ir en la dirección de establecer, otra vez un enclave, como lo iba a hacer las FF.DD. Con un país donde exista desempleo, pobreza, marginalidad, etc. es decir, donde una parte de la población viva insegura y donde no existan planes para luchar contra estos males, no va haber seguridad para el Canal. En sentido contrario, la seguridad del resto del país no depende de que nos gastemos 30, 40 y 50 millones en la del Canal. El SPI va a establecer allí una seguridad que no es necesaria y que al final no va a cumplir su cometido porque esa no es la vía, por lo menos para ese objetivo, para otros quizás.
Hoy hemos escrito sobre los principios, mañana conversaremos con Uds. sobre cómo nació este súbito estruendo de la Seguridad Nacional.
Con respecto al tema del Plan Estratégico de Seguridad Nacional, en su afán de justificar lo que no se puede, se han dicho y se han repetido varias falsedades, que si el tema no fuese de mucha importancia las dejaría pasar. Pero como se trata de una materia relacionada con principios, no puedo quedarme mudo. Siempre he considerado, y la experiencia así me lo ha ido demostrando, aún a costo personal, que en política se puede negociar todo, pero nunca ceder los principios, porque después nada vale, nada es cierto y nada tiene valor.
Por ello, voy hacer un recuento cronológico de ciertos hechos desde mi punto de vista. En 1991, como Comité Ejecutivo Nacional del PRD recibimos una visita de personal norteamericano, y dentro de las muchas cosas que conversamos, nos llamó poderosamente la atención una, que se refería a qué opinión teníamos, como partido de una presencia militar norteamericana después del año 2000. Nuestra respuesta fue la que se conoce a través de todo Panamá, que nuestro partido quería que los Tratados Torrijos-Carter se cumplieran. Nadie puede acusarnos de lo contrario. Ese es un Principio.
Una vez que fuimos gobierno, comprendiendo que Estados Unidos por la gran obra que significa el Canal, tiene que ser un socio de este país, además, conociendo el interés de se país en el tema de narcotráfico y los delitos conexos con el mismo, y habiendo experimentado a finales de la década de los 80 las consecuencias políticas de dicho tema, decidimos presentarle al mundo un plan panameño para el combate coordinado en contra de ese flagelo. Eso son principios. De allí nació el CMA.
El CMA no se hizo realidad por que no hubo comprensión en aquel momento, de la idea y los mecanismos que nosotros establecíamos. La parte contraria se empecinó en conseguir lo que nosotros percibíamos como una base militar. Hoy día parece que hay algo de más comprensión. Esto se debe quizás a las múltiples explicaciones que hemos dado de lo que era la posición de nuestro partido.
Nuestro partido siempre ha dicho que la exzona y el Canal deben integrarse al resto del país, es decir, eliminar el enclave económico, pues ya se ha demostrado que estos enclaves no ayudan al desarrollo integral del país, esa fue la posición que se mantuvo después de un análisis exhaustivo en un Congreso del Frente de Profesionales. Posición que era totalmente diferente a la de las FF.DD. y por lo cual tuvimos serios problemas con ese estamento. Ese es un principio.
A pesar de que Omar Torrijos, en la época de la Guardia Nacional, siempre dijo que el Canal es indefendible, en los tiempos de las extintas FF.DD., se manejó la doctrina de la suplantación de las fuerzas norteamericanas por fuerzas nacionales en el tema de la Seguridad del Canal. Esa fue la base de los argumentos para pasar del concepto de Guardia Nacional al de Fuerzas de Defensa y todos sabemos ya las consecuencias que por ello se dieron. Nuestro partido siempre ha sostenido que la seguridad del Canal en el concepto tradicional requeriría de una fuerza de unos 100,000 hombres, y que para ello, el país no tiene los recursos y si los tuviese, hay temas de mucho mayor prioridad, que atendidos redundarían en mayor seguridad no sólo para el Canal sino para toda la sociedad. Estos son principios.
La Historia nos demuestra que desde la construcción del Canal no ha existido grupo beligerante en el mundo que haya atentado contra el mismo, mientras que en Estados Unidos el World Trade Center fue objeto del terrorismo y a lo largo del mundo instalaciones civiles y militares de los Estados Unidos y otros países han sido el blanco de bombas. Es decir que no es la presencia de los militares norteamericanos la que quita el estímulo al terrorista, la idea es totalmente la contraria. Todo esto implica que no hay un lugar en el mundo que este seguro en un 100% contra el terrorismo.
El Canal todavía es insuperable hasta para los que alentan y financian las actividades terroristas.
Por eso, nuestro partido aspira a la Neutralidad del Canal. Esto son principios. La seguridad del Canal no puede ir en la dirección de establecer, otra vez un enclave, como lo iba a hacer las FF.DD. Con un país donde exista desempleo, pobreza, marginalidad, etc. es decir, donde una parte de la población viva insegura y donde no existan planes para luchar contra estos males, no va haber seguridad para el Canal. En sentido contrario, la seguridad del resto del país no depende de que nos gastemos 30, 40 y 50 millones en la del Canal. El SPI va a establecer allí una seguridad que no es necesaria y que al final no va a cumplir su cometido porque esa no es la vía, por lo menos para ese objetivo, para otros quizás.
Hoy hemos escrito sobre los principios, mañana conversaremos con Uds. sobre cómo nació este súbito estruendo de la Seguridad Nacional.